
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, envió una iniciativa de ley al Congreso para establecer un precio tope de 39 quetzales (5.11 dólares) al galón de diésel, con el objetivo de contener la inflación en los fletes de carga y el transporte público frente al alza internacional de los carburantes.
La medida surge tras el fracaso de los subsidios aprobados en meses anteriores, los cuales no frenaron un incremento cercano al 50 % en el costo de los combustibles durante el último semestre. De superar la tarifa fijada, el Estado subsidiará la diferencia directamente a las empresas importadoras para no trasladar la carga financiera al consumidor final.

El proyecto busca frenar las constantes paralizaciones y bloqueos de rutas encabezados por gremiales de transportistas y organizaciones indígenas como los 48 Cantones de Totonicapán. La aprobación de la norma quedará en manos de un Poder Legislativo donde el Ejecutivo no ostenta la mayoría parlamentaria.