
La ventaja de vivir en un gobierno democrático es disfrutar del ambiente de libertad y de pleno respaldo a la libertad de expresión. En los últimos cuatro años de gobierno autoritario, la libertad de expresión en nuestro país fué seriamente afectada, los hechos estánregistrados por las organizaciones que protegen los derechos humanos. Un caso contundente: un jefe militar la emprendió contra la libertad expresión y hoy está compareciendo ante la justicia. Para un gobierno democrático como el que preside Nasry Asfura, es un imperativo categórico respetar la libertad de expresión, y no dudamos que esa es la voluntad del actual mandatario hondureño. Pero, aunque esa es su voluntad, hay situaciones como la ocurrida en la celebración del 15 de septiembre, donde, son otros ámbitos oficiales, como los cuerpos de seguridad y la policía, que por no tener noción de lo que representa para un gobierno democrático la libertad de expresión, por el mal tratamiento de ciertos casos, incurren en irrespeto a la libertad de expresión.
El tratamiento que la policía le dió a la señora Floridalma….una recurrente hondureña que aprovecha este tipo de eventos para hacer públicas susdisconformidades, resultó totalmente infortunado y absolutamente inadecuado. Se ve que la policía no sabe distinguir entre una protesta civilizada y un situación que provoque disturbio. Doña Floridalma…suele aparecer en paños menores para protestar, podría creerse que esa manera impúdica de exhibir su cuerpo para hacer reclamos a los gobernantes, es intolerable. Pero no es así, en materia de protestas y reclamos públicos no hay normas ni etiquetas que cumplir. Protestar es parte del derecho de la libertad de expresión. Y la autoridad, lo único que puede hacer en casos como el de ayer, es preservar la seguridad del mandatario, no permitiendo que nadie, absolutamente nadie, se acerque a una distancia que la policía traza, sea señalizando, o haciendo el marcaje de territorio donde no se puede pasar; esta es una medida para evitar cualquier atentado o ataque contra el mandatario.

En las filmaciones de los noticieros internacionales se puede apreciar que muy cerca de la Casa Blanca en Washington, casi a diario hay protestas de ciudadanos,de grupos de personas, portando carteles y rótulos, algunos con mensajes ofensivos contra el presidente de EEUU. Los manifestantes están advertidos que no pueden pasar de una línea establecida, porque de hacerlo, allí sí, la policía está autorizada para proceder a su captura inmediata, con la respectiva acusación de carácter penal, sobre todo si quien protesta es portador de algún tipo de arma. Personalmente he sido testigo, cuando hemos visitado esa parte de la ciudad de Washington, como los manifestantes profieren todo tipo de insultos y ataques en sus protestas. Y la actitud de los policías es inmutable, parecieran no prestar atención, pero se nota que están atentos a cualquier movimiento de los que protestan, y montando a caballo, tienen capacidad para sofocar y controlar la situación en cuestión de minutos.
La policía hondureña, y particularmente la de Tegucigalpa, debe recibir un entrenamiento especial para saber como actuar y reaccionar en casos como el que protagonizó doña Floridalma, que resulta ser la clásica hondureña disconforme, pero que amparada en la majestuosidad de la libertad de expresión tiene todo el derecho a presentarse como quiera a realizar su manifestación de protesta en cualquier lugar. No hay normas de etiqueta que exijan que para hacer su denuncia, doña Floridalma debe ir vestida de gala. Sin duda, el presidente Nasry Asfura conoce perfectamente el tema de la libertad de expresión, por eso, al ver el incidente que ocurría mientras pronunciaba su discurso, acertó, al pedirle a las policías que dejaran a doña Floridalma, que dicho sea de paso no es dejada como para dejarse intimidar, porque desde el suelo lanzó una lluvia de patadas y «aruñones» que algunos golpes impactaron en las policías.
Esto sin duda que fue un pelo en la sopa, que no se debió haber dado, si las policías no hubieran actuado como lo hicieron. Pudieron haberle indicado a la señora cual era el sitio donde podían permitir su presencia, pero no someterla por la fuerza. Una instrucción de los expertos indica que casi todas las personas que protestan, buscan todo tipo de protagonismos y su mejor escenario es tener una actuación indebida de la policía para lucirse ante las cámaras. Quizás doña Floridalma no es una persona que busca notoriedad con sus acciones de protesta, porque se ve que su intención es calar en los alto niveles del gobierno a donde transmite sus mensajes.Es la forma como ésta compatriota expresa su pensamiento sobre las situaciones que ella considera que no está atendiendo el gobierno. Y no queda más que respetarle su derecho a la libertad de expresión. Por eso, hizo bien el presidente Asfura en pedirle disculpas en forma pública a la recurrente doña Floridalma, que nunca falta en los actos públicos, en las fachas que ella acostumbra. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 16 de septiembre 2026