
El pasado 30 de noviembre, los hondureños en una inmensa mayoría, derrotamos en las urnas al proyecto político autoritario de Mel Zelayas y su hacienda política denominada PLR. Vencer a todo el aparato de fraude del chavismo que se había instalado en Tegucigalpa con el apoyo de hackers rusos, hackers mexicanos y el no menos experto en el chanchullo electoral, el español Pablo Iglesias, fué una verdadera proeza democrática. La victoria de la democracia hondureña fué rotunda, al inferirle al chavismo hondureño una estruendosa derrota. Esa victoria contundente la seguimos disfrutando y saboreando, porque, sin duda que hemos ganado al mantener la democracia,algo absolutamente cierto, pero. y ahora qué? La cuestión es, si el Partido Nacional junto al Partido Liberal, que en volúmen electoral obtuvieron un respaldo sumamente apreciable, están conscientes de lo que se necesita hacer, no solo para preservar la democracia, sino para empezar a darles satisfacción a los electores, que es lo apremiante.
En la película «El Candidato», donde Robert Redford personifica a un presidente de EEUU,, que se exhibió en 1972, después de haber ganado las elecciones, le pregunta a uno de sus directores de campaña: Y ahora qué? La interrogante que se formula después de la victoria cualquier candidato ganador, cuando el dilema es, ¿como satisfacer las necesidades de los ciudadanos?. Este capítulo se puede aplicar a los ganadores de la democracia el 30 de noviembre, Partido Nacional y Partido Liberal, si una vez que lograron contener y derrotar al aparato de fraude del PLR, seguirán con el rebufo tradicional de empalagarse en el poder, sin atender los asuntos apremiantes de los hondureños, que tienen que ver con el empleo y la seguridad.

Pör ahora, los movimientos consecutivos del gobernante Nasry Asfura, van dirigidos a buscar soluciones. Su actual gira por EEUU se concentra en interesar a inversionistas y asegurarles que su gobierno está dando los pasos para salvaguardar la seguridad personal, tomando medidas para contrarrestar a los delincuentes criminales al clasificarlos como terroristas. Este mismo día, el presidente Donald Trump, reunido en New York con varios mandatarios latinoamericanos, que lo acompañan en su empeño denominado «Escudo de las Américas» les ofreció apoyo en el combate al crimen. Mejor escenario de cooperación no pudo encontrar el presidentehondureño, en el
momento que el consejo nacional de seguridad aprobó el fin de semana el nuevo esquema de combatir a las organizaciones del crimen organizado, clasificándolas como organizaciones terroristas.
Nada menos ayer deciamos en este espacio editorial que sin el apoyo de EEUU, implementar una nueva estrategia para luchar a brazo partido contra una crisis de seguridad, donde el enemigo es el crimen organizado, sería materialmente imposible. Apenas doce horas después, por esas cosas que aquí no alcanzamos a conocer a fondo, el presidente de la primera potencia del mundo, Donald Trump, reunía a sus aliados, entre ellos Nasry Asfura, para ofrecerles todo el apoyo para combatir el crimen. Nada nos indicaba hasta hoy, que eso podía ocurrir en el tiempo menos pensado. Cuando de la noche a la mañana, aconteció de súbito, como algo inesperado. Sabíamos que Asfura estaba en la cumbre de la ONU, organismo flotante que es más peras que pastel, pero ni siquiera llegamos a imaginar que el gobierno de Asfura estaba a pocas horas de recibir el apoyo en público del presidente Trump para combatir el crimen. Todo ocurrió como cuando se llega a ganar la lotería, que el comprador del billete ignora que ha comprado la fortuna.
Cuando Tomás Zambrano anunció la estrategia de clasificar a las maras como terroristas, pensamos que «más vale que EEUU nos eche un cable» y que Trump siga tirando la locomotora gringa, porque si no, solo el gobierno hondureño contra el crimen organizado, nos vamos a enterar de lo que vale un peine. En clave internacional, el panorama en Honduras no podía estar más complicado si solo al gobierno le tocara enfrentar a las organizaciones antisociales, siendo que estas están tan preparadas o más quizás que el gobierno, cuando se trata de medir fuerzas.
Pero, no solo a atacar al crimen deberá dedicarse el gobierno de Asfura, debe propiciar la inversión extranjera en Honduras, debe dar más facilidades al inversionista hondureño para que pueda sobrevivir en estos momentos de angustia y seguir generando empleos, porque son los medianos y pequeños empresarios los mayores generadores de empleo. Y me temo que con esta última medida de subir la tasa de politica monetaria, los bancos no quedarán muy incentivados para apoyar a los medianos y pequeños empresarios. Y he aquí el dilema: podrá el gobierno de Asfura crear un mecanismo para apoyar a los que verdaderamente generan empleo masivo? Honduras sufrió demasiado en los cuatro años de gobierno de Xiomara Castro y Mel Zelaya, afortundamente los electores los sacamos de la escena politica el 30 de noviembre, pero eso no es suficiente, la democracia exige soluciones a los ganadores para mejorar el bienestar de los ciudadanos.
Me quedo entonces con la pregunta de Robert Redford en la recordada película «El Candidato», abrumado, viendo a sus colaboradores de campaña, preguntándoles: Y ahora qué? Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 22 de septiembre 2026