
El sosiego es quietud, serenidad, tranquilidad, pero, fundamentalmente es moderación. La moderación nunca incita a una persona al atropello, al abuso, a la agresión, al grito estridente. Ninguna persona que actúe con moderación
incurre en un delito contra la Constitución de la República, ni llega a cometer un delito por agredir a un funcionario que en un momento determinado encarna la representación de la defensa de la voluntad popular expresada en el voto para elegir una autoridad. En cambio, un funcionario que tiene por ley la responsabilidad de la defensa de los principios éticos, por ejemplo, velar porque a los ciudadanos se nos respete el derecho de elegir a un nuevo gobierno, aunque debe actuar de manera moderada, para ejercer la defensa de la ley, algunas veces debe tener unas gotas de garbo, unos litros de firmeza y todo un océano de ánimo beligerante. El mejor ejemplo es la conducta firme que demostró en todo momento la consejera del CNE, Cossette López, cuando le tocó resistir la embestida altisonante de Roosevelt Hernández, aquel día previo a las elecciones primarias, cuando el irrespetuoso jefe militar penetró al CNE, acompañado de un pelotón verde olivo, en medio de una gritería de barriada, anunciando su desacato a la Constitución al desconocer el mandato constitucional que pone a las FFAA a la disposición del CNE, 30 días antes de las elecciones hasta el dia que se hace la declaratoria del resultado electoral.
Decimos esto porque las últimas andanada de Roosevelt Hernández lo retratan como un aspirante politico incorrecto, padeciendo de una grave enfermedad amoral y antidemocrática, trata de eludir la justicia, refugiándose en los artificios de su abogado, que a toda costa busca que su cliente evite comparecer ante el juzgado de letras de lo penal, donde está imputado por el Ministerio Público por cometer el grave atentado contra la libertad de expresión. Es la clásica arrogancia del ex funcionario militar que, habiendo dejado de ser una autoridad en la entidad castrense, hoy trata de evadir su comparecencia ante los tribunales de justicia.
Roosevelt Hernández ha tenido un comportamiento completamente alejado de la ética que norma la conducta del más alto jefe de las FFAA, su actitud al comparecer de manera agresiva ante la Consejera Cossete Löpez fué la de crear crispación, que es el síntoma de la barbarie «asocial y antidemocrática». Roosevelt Hernández quiso apabullar a la Consejera Cossette López, pero al encontrarse con una reacción valiente de la Consejera López, recurrió al disturbio altanero del grito, en un momento en que el pelotón verde olivo rebasaba en número a la valiente consejera, que en ese momento fungía como Presidente del CNE, y por efecto del art. 272 de la Constitución, era superior en jerarquía Roosevelt Hernandez.
En los cementerios, siempre, igual que en las dictaduras, surgen este tipo de personas, que quieren imponerse a gritos y con el uso de un aparato de fuerza, como es un pelotón militar, buscan pasar por encima de la vida y la dignidad de un funcionario de jerarquía mayor, como era Cossette López en aquel momento, siendo presidente del CNE. Roosevelt creyó aquel dia que, al crear tensión en la oficina de la Presidente del CNE, haría explotar la paz y la calma que debía prevalecer en las oficinas del CNE, asi que la sobredosis de altanería y gritos conque llegó Roosevelt, no fueron suficiente para intimidar a la consejera Cossette López, descendiente de una familia de abogados que han transitado por la ruta de las confrontaciones cuando les ha tocado enfrentar a los marrulleros de oficio.
Sin embargo, la consejera Cossette López, sabe guardarse los nervios en situaciones como aquella, donde tuvo que parársele a Roosevelt Hernández, sabiendo que frente a un altanero armado, uniformado y con ínfulas napoleónicas, a costa de arriesgar la vida y la dignidad, un cierto grado de tensión resulta un bálsamo para lograr la convivencia democrática, y además, resultó una dura prueba de que su existencia no era algo banal, porque ella fué hecha del barro que no se derrite ante la primera andanada de gritos de cualquier patán. Si Roosevelt Hernández quiso ablandarle las piernas, no lo consiguió, la consejera López respondió de manera firme y con toda entereza. La forma agresiva conque la atacó Roosevelt Hernandez, no era una «anormalidad democrática», se trataba del comportamiento perverso del más alto oficial de las FFAA, al que la ley jamás le confirió poder para desacatar la Constitución y agredir a una mujer que en ese momento era jerárquicamente superior, conforme lo establece la Constitución de la República.
El comportamiento de Roosevelt Hernandez aquel día, previo a las elecciones primarias, es un ejemplo rotundo de la degeneración del poder, que aunque legítimamente alcanzado, en un desenfreno irracional en una forma descomedida, oscureció el horizonte democrático en un nuevo caso de afrenta a la autoridad superior que en ese momento ostentaba la Consejera Cossete López. Roosevelt Hernandez, alejado de la moderación que debía normar su comportamiento, mostró una depravación vociferante, como el más insensato de los jefes militares.
Aquel día, Cossete López le ganó a Roosevelt Hernández, porque no se rebajó para actuar como una insensata. Contribuyó a mantener su dignidad actuando de manera responsable y exigible, cuando le pidió a Roosevelt que respetara la Constitución. Cossette López demostró aquella vez, que el sosiego es una virtud, mientras que Roosevelt Hernández exhibió una altanería tan grosera como grotesca. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 14 de agosto 2026
