
Muchos hondureños, particularmente los que nacimos en la costa norte, desde que tuvimos uso de razón crecimos escuchando el ritmo del merengue dominicano, si no era en las emisoras era por medio de las rockolas, donde sonaban los nombres Luis Kalaff, Angel Viloria y su conjunto típico cibaeño, igual que los pianistas Damirón y Chapusoux, creadores de la universal melodía «el piano merengue»; más tarde relevados por Johnny Ventura, Wilfrido Vargas y otros. En 1973, siendo aún relator deportivo, tuve la oportunidad de conocer República Dominicana, propiamente asistíamos contratados para transmitir el campeonato de la Concacaf en Puerto Príncipe, Haití, previo al mundial Alemania 74. Como la vida haitiana era muy triste, con varios colegas mexicanos los fines de semana que no había actividad futbolística en Haiti, viajábamos a Santo Domingo. Personalmente tenía avidéz por conocer a Angel Viloria y Luis Kalaff, porque, en mi ingenuidad juvenil de aquellos años de relator deportivo, estos dioses del merengue seguían activos. Y no era así, hacía tiempo que los dos merengueros habían emigrado a New York, donde se refugiaron miles de dominicanos.
Cuando cruzamos la frontera entre Haiti y Dominicana quedé impresionado, del lado de Haiti solo había tierra roja reseca, árida, descombrada, del lado Dominicano todo era de un esplendoroso color verde, colorido por todos lados, cantidad incontable de rótulos iluminados, todavía recuerdo uno enorme que decía con orgullo: «bienvenidos a Sto Domingo, tierra del merengue y caña de azúcar». El contraste entre Dominicana y Haití era impresionante, en Haiti estaba la pobreza, mientras Dominicana era un país lleno de alegría, contagiosa por el merengue que se escuchaba por todos lados. Ya desde aquel lejano 1973 los haitianos le echaban el ojo al vecino país con el que convivían en la misma isla, para buscar un futuro mejor. Esto hizo que los gobiernos dominicanos con los años fueran poniendo un cerrojo en la frontera con Haiti, porque a decir verdad, no miraban en los haitianos una inmigración positiva, por su tipo de cultura, sobre todo por aferrarse al infame culto del vudú, una práctica diabólica que terminó por hundir a Haití en lo que hoy es: un Estado fallido.
En cambio, República Dominicana caminó de la mano con la educación, y al terminar la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, los dominicanos escogieron la libertad hasta llegar a despuntar al desarrollo. Si bien Dominicana sigue siendo un país alegre que baila al ritmo del merengue, hoy es más que eso, el merengue sigue haciendo vibrar el alma festiva de los dominicanos, pero su nivel de desarrollo como país es asombroso, tiene una industria muy robusta que va desde el ensamblaje de aviones hasta maquinaria agrícola y fabricación de vehículos militares para combate y patrullaje. Los dominicanos han avanzado en el ensamblaje de aviones de entrenamiento y patrullaje, así como vehículos tácticos blindados, creando una Industria Militar Dominicana, robusta y próspera, que compite y hasta supera a cualquier país latinoamericano.
República Dominicana ha plantado una lucha real contra el narcotráfico y el crimen organizado, sin recurrir al teatro bukelista, y en esto el gobierno del actual presidente Luis Abinader, un politico democrático en todo sentido, se ha propuesto cuidar la democtracia, y la libertad va de la mano con la soberanía y la alternancia democrática. Con República Dominicana se pueden realizar alianzas valiosas de las que Honduras puede obtener mucho provecho, especialmente porque ambos países, son miembros del BCIE, organo financiero regional por medio del cual se pueden suscribir acuerdos de financiación para adquirir la mecanización que ensambla la industria dominicana, siempre que sea a precio competitivo. Honduras no necesita ir solo a los grandes mercados para adquirir los instrumentos y aparatos necesarios para fortalecer nuestro sistema de seguridad.
Es con República Dominicana, que Honduras puede redoblar su vigilancia en la zona del Caribe por donde transita una inmensa cantidad de narcotráfico, que con frecuencia utiliza nuestro territorio maritimo caribeño para alcanzar después a Belice, México y puntos costeros de Estados Unidos en el golfo de México. El presidente Nasry Asfura seguro que ha conocido de manos de su colega Luis Abinaber, muchas opciones para realizar negocios de Estado, que para Honduras son de ingente necesidad en el ramo militar igual que en el área de seguridad. Se dice que República Dominicana es un país que cayó en las manos de la izquierda internacional, lo cual no es del todo correcto. En ese país hay diversidad de pensamiento, actualmente predomina un gobierno de corte democrático, aunque persisten varias agrupaciones políticas de izquierda. El presidente Abinader es demócrata. Hay que aprovechar la buena relación que hay entre el mandatario hondureño y el dominicano.
Sigamos disfrutando los merengues de ayer, hoy y siempre con que nos deleita el folklore dominicano. Pero hay que ir más allá del merengue. Debemos aprovechar las oportunidades que se presentan en Dominicana para hacer negocios de Estado, que estén a la altura de la necesidad y la capacidad de Honduras. Pertenecer al mismo organismo financiero regional es una ventaja para ambos países, Honduras tambien tiene mucho que ofrecer en diversos productos a República Dominicana , asi que, sin duda este es el mejor momento para mejorar el intercambio comercial. Subamos la guardia, hay que activar la dinámica comercial con países no tradicionales como República Dominicana regido por un modelo de gobierno democrático que inspira confianza. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 31 de agosto 2026