
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras perdió su esencia de alma máter en el momento que el Partido Libre (PLR) impuso como Rector al señor Odir Fernández, que al actuar como cualquier dirigente gremial que carece de la calidad profesional que se requiere para dirigir con altura y capacidad al que ha sido el principal centro de estudios universitarios de Honduras, deberá pagar la factura ante la sociedad por el daño inferido a la principal casa de estudios. Bajo la conducción de Odir Fernández, la UNAH es hoy, un antro de los peores vicios administrativos que se le pueden imputar a una universidad, que otrora llenó de prestigio a Honduras, Hoy es todo lo contrario,la UNAH es señalada por toda clase de actos de corrupción, desde la mala calidad de los profesionales contratados hasta los diversos contratos de servicios contratados, como el transporte estudiantil gratuito, en el que se acusa a Odir Fernández de haber recibido un soborno para adjudicarlo, aunque Fernández enfatiza que rechazó el soborno, pero el Ministerio Público realiza una revisión del caso, a petición de un grupo de transportistas que denunciaron que en la adjudicación del transporte hubo un soborno para la máxima autoridad universitaria.
La situación de desprestigio en que ha caído la Universidad Nacional es tal, que se sigue dudando de la legalidad de Odir Fernandez, debido a su condición original de inhabilitado, por librar litigios contra la institución universitaria en el momento de su elección, cuando Odir Fernánez había entablado demanda laboral contra la UNAH, situación que lo inhabilitaba para ser rector. Existe una resolución legal que prohibe que personas que mantengan demandas o litigios contra la UNAH puedan postularse a cargos de alta dirección. En aquel momento, el anterior rector del alma máter se confabuló con cierta élite del Partido Libre, encabezada por el diputado Carlos Zelaya, para sentar en la rectoría a Odir Fernández.

Ahora lo más común es que la Universidad Nacional esté librando debates en medio de una corrupción variada, siendo la última acusación por celebrar el contrato del transporte estudiantil gratuito, en el que Odir Fernández es acusado de supuestos actos de corrupción, por parte de un sector de transportistas ante el Ministerio Püblico. Aparte de este hecho, el rector Odir Fernández es acusado por la falta de transparencia en el manejo de los fondos de la UNAH, que son dineros públicos. En la etapa actual del proceso judicial, el MInisterio Público está revisando contratos, documentos y términos de referencia para determinar si existen pruebas suficientes para abrir una investigación formal.
Hay otros aspectos que no son asuntos intrascendentes, como la verguenza inferida al alma máter al permitir que se celebrara en uno de sus principales recintos un evento advenedizo espiritista, que en nada se relacionaba con los objetivos académicos del alma máter. La Unah, sumida como está, en un cruce de acusaciones y contracausaciones entre la Rectoría de Odir Fernández y el gremio del tranpsorte, es un centro de tensiones que constituye una interferencia inconveniente e indebida, que hacen aparecer al máximo centro de estudios como un garito de disputas de negocios alejado de la academia y la ciencia. En este sentido, la conclusión a que se llega por cualquier observador es que la universidad nacional de lo único que puede presumir es de un fracaso administrativo y académico. Y lo más notorio es la baja calidad formativa, debido al populismo que llevó Odir Fernandez, desde su arribo a la Rectoría del alma máter.
Nunca la Universidad Nacional había descendido a la situación lastimosa y deplorable en la que se encuentra, por la obstinación de Odir Fernandez, que desde la rectoría, exhibe una total incompetencia para dirigir el principal centro universitario como una institución regida por las normas de la transparencia. Debido a la oscuridad que se ha implantado desde la rectoría, la Universidad nacional más que un centro educativo superior es una verdadera utopía, por las decisiones desafortunadas adoptadas por Odir Fernández, casi todas contrarias a la autonomía, que tienen el propósito de pulverizar los avances que se lograron gracias a las reformas universitarias, que se plasmaron con hechos palpables como la modernización de su administración y el proceso concienzudo de la investigación científica, logros que fueron echados a perder con la llegada de Odir Fernánez a la rectoría, que a decir verdad, ha sido una desgracia para el alma máter.
Odir Fernandez amputó a la Universidad Nacional, al cercenarle con sus acciones desafortunadas, sus dos principales baluartes que enorgullecían a nuestra alma máter: 1) los logros de la reforma universitaria que enorgullecían a la comunidad nacional y, 2) borrar del mapa de la investigación cientifica para convertir la universidad en un centro chabacano del espiritismo. Dos razones poderosas que deberían motivar a los sectores universitarios para poner a Odir Fernández fuera de la universidad. Asi son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 8 de septiembre 2026.