
En mis escarceos como periodista de opinión, trayectoria que data desde 1975, nunca había visto que un rector del alma máter confesara que es «un espiritista», y que sin pudor, arrastrara a la máxima casa de estudios como si fuera un centro de espiritismo, para celebrar en su auditorio central un congreso de espiritistas con la concurrencia de varias personas. El período de Odir Fernández al frente de la UNAH, provoca alarmas, es un período oscurro donde impera la chabacanería, distante del brillo que da el estudio, como principal universidad muy alejada de la investigación y la ciencia. El fin de semana se celebró un congreso de espiritismo, donde Odir Fernández, y varios de sus familiares que pertenecen a esa secta, estuvieron entre los principales aupadores.
No tendríamos nada que objetar sobre la afición y militancia de Odir Fernández por el espiritismo, como persona puede tener está o peores inclinaciones propias de la barbarie emocional. El reclamo procede porque Odir Fernánfez, en forma abusiva e irrespetuosa, cedió el auditorio del alma máter, que es un bien nacional sostenido por los contribuyentes con el pago de nuestros impuestos, para un evento totalmente alejado de la actividad académica. que debe ser el fin primordial de la UNAH, y para la cual los contribuyentes le aportamos una enorme suma de dinero que se sustancia de los impuestos que pagamos los hondureños que tributamos.
El evento espiritista del fin de semana deja arrasada moralmente a nuestra máxima casa de estudios. Odir Fernández cedió el auditorio para una chabacanada que representa el fracaso de la principal casa de estudios, porque el espiritismo ni ninguna otra práctica de su tipo, entra en el ámbito del desarrollo académico e intelectual que es lo que debe propiciar la UNAH. Ha sido un desafortunado despropósito de Odir Fernández al permitir que la UNAH fuera la sede de un evento espiritista; la Unah no había caído tan bajo, al ser convertida en apéndice de una secta que nada tiene que ver con los objetivos de la educación superior que supuestamente es el menester fundamental de la UNAH.
Abrir la UNAH al espiritismo es una barbarie trasnochada que solo un profesional de muy baja ralea podía permitir en el seno de la principal universidad de los hondureños. El objetivo clave de la UNAH debería ser sacar a los hondureños del oscurantismo, que es la lucha contra el fracaso de nuestra sociedad, al no poder superar la condición de subdesarrollo que en gran medida se debe a que dirigentes de la educación como Odir Fernández, hacen causa común con la ignorancia en lugar dar un paso al frente para eliminar el fracaso de la educación superior y sustituírlo por nuevos sistemas educativos, para que, en base a eficiencia y esfuerzo de profesores y estudiantes, conviertan a la UNAH en un prestigioso centro de estudios.
Al cabo de actividades como la del pasado fin de semana, cuando infortunadamente la UNAH cayó en los bajos niveles de la ignorancia, al servir de sede a un evento de espiritismo, el alma máter abandonó la marcha vanguardista que se planteó en la reforma universitaria hace más de 25 años, cuando profesores y egresados del alma máter nos unimos con la pretensiosa aspiración de hacer de nuestra universidad Nacional, un centro educativo superior, con un currículo diseñado para replantear mejores estudios de carreras como Derecho, Medicina, Economía, Diplomacia, a niveles óptimos, con Doctorados que elevaran la educación de estas profesiones a nuevos grados superiores, con no menos cinco años de duración. Pero, esfuerzos grandiosos como los que dió la comunidad universitaria en ese tiempo son enterrados, cuando individuos como Odir Fernández llegan a rectorarla, con el respaldo de políticos cerriles que no estudiaron, y que, cuando entraron a la Universidad Nacional no fueron capaces de cursar siquiera una sola aisgnatura al resultar insuficientados. Y por desgracia, ese tipo de políticos terminaron de rematar a Honduras desde el gobierno, al poner en la Rectoría de la principal institución de educación superior, a un parlanchin que cree en el espiritismo.
¡Qué desgracia para Honduras!, después de más de 25 años de empeño de la comunidad universitaria por hacer de la UNAH un centro educativo superior, donde la sabiduría fuera producto de la investigación y el estudio profundo, y llega una persona mediocre a dirigirla, con la osadía de poner la ignorancia por delante de la ciencia, y la investigación. Una verdadera profanación. ¿Quién deberá pagar las consecuencias por el desaguisado cometido por el rector Odir Fernández, al entregar un espacio importante de la UNAH, para que funcionara como un centro clandestino a donde acudieron espiristas de varios lados? Sin duda que quien debe pagar las consecuencias es el señor Odir Fernández. Debe pagarlo vacando su cargo, mediante un mecanismo por el cual la sociedad hondureña y los sectores de la educación procedan a apartar a este hombre de la Rectoría de la UNAH, para que no le siga haciendo más daño del que ya le hizo a la UNAH. ESTE PASO ES URGENTE! Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 3 de agosto 2026