
En el marco de la Conferencia Global del Instituto Milken, el presidente Nasry Asfura presentó un balance de sus primeros cien días de gestión, posicionando a Honduras como un destino emergente y confiable para el capital extranjero. Con un discurso centrado en la eficiencia, el mandatario definió su hoja de ruta bajo tres pilares innegociables: salud, educación e infraestructura.
La infraestructura como motor del éxito Para el gobernante, la conectividad física es el cimiento sobre el cual se construye el progreso. «Sin infraestructura no hay manera de que un país salga adelante», sentenció, subrayando que su administración busca una combinación equilibrada entre el desarrollo social y la modernización del Estado.
Seguridad jurídica y el desafío energético Asfura no evadió los temas críticos. Reconoció que el sector eléctrico es un desafío complejo que requiere atención inmediata, pero fue enfático al señalar que la seguridad jurídica es la llave maestra para la inversión. Según el mandatario, esta seguridad debe ser la consecuencia natural de una estabilidad política sólida, acompañada de transparencia y orden administrativo.
El «Know-how»: De la alcaldía a la presidencia El jefe de Estado atribuyó su capacidad de gestión a la «fórmula del éxito» que combina su experiencia en el sector privado con sus ocho años al frente de la capital. Esta visión integral le permite navegar los complejos procesos de la administración pública —lo que él denomina los «cien pasos»— con una mentalidad orientada a resultados.
Alianzas estratégicas Finalmente, el presidente reafirmó los lazos con socios históricos, señalando a Estados Unidos, la Unión Europea y España como aliados fundamentales. Esta prioridad responde no solo a una balanza comercial sostenible, sino al compromiso con los más de dos millones de hondureños que residen en el exterior y sostienen gran parte de la economía nacional.