
Inglaterra reforzó su condición de favorita al título tras derrotar 4-2 a una combativa Croacia, en un encuentro marcado por el intercambio de golpes y los errores defensivos. El partido comenzó de forma cruel para el veterano Luka Modric, quien cometió un penal infantil sobre Noni Madueke que Harry Kane se encargó de transformar en gol al minuto 9, tras repetirse el cobro por orden del VAR.
A pesar del golpe, el conjunto croata reaccionó y logró empatar en dos ocasiones antes del descanso: primero con un golazo lejano de Martin Baturina al 36′ y, tras un nuevo gol de cabeza de Kane al 42′, con una espectacular volea de Petar Musa en el tiempo añadido (45+5′) que mandó el juego al entretiempo con un vibrante 2-2.
La balanza se inclinó definitivamente a favor de los ingleses en la parte complementaria gracias a su poderío ofensivo. Nada más arrancar el segundo tiempo, Jude Bellingham exhibió su despliegue físico y batió al arquero Dominik Livakovic con un preciso disparo cruzado.
Croacia perdió el rumbo con la sustitución de Modric al minuto 58 y, aunque su guardameta evitó una catástrofe mayor con media docena de paradas imposibles, la resistencia claudicó ante el empuje de los ‘Tres Leones’. Marcus Rashford, pocos minutos después de ingresar desde el banquillo, selló el 4-2 definitivo que consolida las aspiraciones de Inglaterra para llegar lejos en el torneo.