
La paranoia colectiva y el sesgo mediático se cobraron su primera víctima colateral en la capital hondureña. El pánico sembrado tras el trágico desenlace del perro Zeus en la colonia Hato de Enmedio empujó a una familia capitalina a despojarse de su mascota: un joven pitbull que fue expulsado de su hogar y lanzado a una fría cuneta en el sector de Los Pinos.
Echado sobre el fango, con el cuerpo demacrado por la desnutrición y la mirada extraviada por la desorientación, el animal permanece a la intemperie a la espera de un auxilio que no llega. Quienes transitan por la zona atestiguan que la dócil actitud del canino contrasta radicalmente con el estigma feroz que hoy pesa sobre su raza.


Entre la docilidad del animal y la urgencia de una tenencia responsable
Moradores del lugar confirmaron que el pitbull, de apenas dos años de edad, no muestra indicios de agresividad ni representa peligro alguno para los transeúntes. Por el contrario, su debilidad física le impide levantarse con firmeza, mostrando una actitud pacífica frente a quienes se le acercan:
- S.O.S. a protectoras de animales: Vecinos solicitaron la intervención urgente de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) y de refugios rescatistas para salvar la vida del canino antes de que fallezca por inanición.
- Anonimato de los infractores: Se desconoce la identidad de los propietarios que perpetraron el abandono, así como el momento preciso en que lo arrojaron a la vía pública.
- El detonante de la histeria: La reacción desmedida surge como secuela del ataque registrado el 21 de septiembre en Hato de Enmedio, donde la ferocidad del perro Zeus acabó con la vida de su dueño, Alex Alonzo Maldonado Bonilla, y dejó herido a su hijo.
- El llamado de los expertos: Organizaciones animalistas advierten que la fobia social no justifica el maltrato ni el desamparo de seres sintientes, recordando que la conducta canina responde directamente a la crianza, el entorno y la responsabilidad de los tutores.