
Para un país pobre y subdesarrollado como Honduras, la educación no es un gasto innecesario. La educacón es la única salida que nos puede sacar de la pobreza. Un país rico puede darse el lujo de no tener la mejor educación y seguir siendo rico por inercia por mucho tiempo. Pero, un país pobre no puede permitirse tener un mal sistema educativo, que es lo mismo a no tenerlo, porque si falla la educación, falla en todo lo demás. Bien podría considerarse a la educación como el único ascensor social que permite al hijo de un campesino de un departamento rural convertirse en Médico, en Ingeniero o Abogado. Robarle al sistema educativo es robarle la esperanza a miles de niños hondureños.
La denuncia formulada por ASJ, confirma que la secretaría de educación tiene las planillas en desorden, dando lugar a pagar a mas empleados, paradójicamente para atender a menos estudiantes; es la lógica del desorden para manosear los recursos de educación. La denuncia establece que mientras cae la matrícula, sube el número de empleados de la secretaría, lo que amerita revisar funciones de los empleados porque el gasto no cuadra con los pobres resultados. ASJ pidió desde febrero información de las planillas completas, pero las autoridades de Educación se niegan a entregar la información completa, dando solo datos parciales. Ya en el 2012 había evidencias que el 26% de los maestros no cumplían con su tarea educativa según las auditorías sociales practicadas.

En el departamento de Cortés el director departamental de educación Rafael Rodriguez denunció que 152 profesores fantasmas cobraban mensualmente sin presentarse a las escuelas, entre los privilegiados habían familiares de politicos. El caso más vergonzoso es el de Edgardo Casaña, diputado del PLR, quien cobraba mensualmente 53,454 lempiras, como jefe de la sección departamental en Santa Bárbara, conforme la plaza supuestamente daba 54 horas de clase. Se comprobó que el puesto en realidad no existe y desde septiembre 2024 hasta enero de 2026, en la departamental no hay oficina, ni archivo ni registro de que Casaña trabajó. Ni mas ni menos, un robo a Educación. Entre 2022 y principio de 2026, Educación emitió 3664 acuerdos, el 61% de estos para personal no docente, concentrados en municipios bastiones del partido Libre: Santa Bárbara y Francisco Morazán.
El propio ministro de educación Daniel Esponda se auto recetó dos cargos para ganar 73 mil lempiras mensuales, pidió licencia con goce y favoreció a un hermano, y a otros dirigentes de Libre con supuestos cargos técnicos, con salarios mensuales de 50 mil lempiras. Y sin embargo, la dirigencia magisterial anuncia movilizaciones porque no les pagaron el retroactivo mayo-junio y acusan que los jefes de educación en el período 2022 a 2026 gastaron todo en viáticos. El manejo de la secretaría de educación es una desgracia para el empobrecido sistema educativo. Lo que no tiene pies ni cabeza es que las nuevas autoridades del ramo educativo se nieguen a publicar la lista completa a partir de febrero. No tiene sentido que los nuevos titulares de educación escondan el desastre de la secretaría durante 2022 2026,
152 empleados fantasmas solo en el departamento de Cortes, cobrando sin presentarse a los centros educativos. Luego en Santa Barbara, el dirigente de Libre Edgardo Casaña cobrando 53 mil lempiras por un puesto que en realidad no existe. Luego más de 3660 acuerdos entre 2022 y 2026 repartidos entre Santa Barbara, Francisco Morazán y el nivel central. Un desastre mayúsculo en educación. Es la misma escuela de la ilegalidad practicada desde el Congreso Nacional en el periodo de Luis Redondo: una repartición del Estado como botín. El reclamo de ASJ procede en todo sentido. Con este sistema educativo no tenemos esperanza de competir con Guatemala, El Salvador y Costa Rica. El resultado de nuestro sistema es brutalmente conmovedor: casi el 40% de nuestros niños no comprenden lo que leen en sexto grado.
Una planilla inflada con profesores fantasmas no educa, pero si se come el presupuesto que debería destinarse a libros, merienda escolar y computadoras. Esto debe provocarnos dolor a los hondureños, porque no es solo corrupción administrativa, es la ambición de los funcionarios de educación de robarse, más que el dinero, el futuro al país más pobre de Centroamérica. Cuando un politico cobra por una plaza que no desempeña, no solo le roba 50 mil lempiras al país, le roba a 50 niños que se quedan sin clases y sin educación. Cada niño que no está en la escuela está 8 horas libres en la calle. Cada niño que abandona el aula porque no hay un maestro, es un candidato para integrar una pandilla. Invertir en un pupitre cuesta 500 lempiras, mantener a un jóven en una cárcel cuesta 15 mil lempiras mensuales. Hay que hacer la cuenta para entender porque no tenemos suficiente capital humano preparado.
La denuncia sustentada por ASJ es crucial, porque la secretaría de educación no es un ministerio más, es el ministerio clave para el futuro de Honduras. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 27 de octubre 2026