
El sector cacaotero de Honduras continúa consolidando su posicionamiento internacional como referente de calidad en la producción de cacao fino y de aroma, una actividad agrícola y agroindustrial que se ha convertido en un motor clave para la generación de divisas, el desarrollo económico local y el fortalecimiento de las familias productoras en las zonas rurales del país.

De acuerdo con registros de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), a través del Programa Nacional de Desarrollo Agroalimentario (PRONAGRO), el territorio nacional mantiene un volumen de producción anual constante que oscila entre 1,700 y 2,000 toneladas de cacao. Esta actividad se extiende a lo largo de nueve departamentos estratégicos: Cortés, Yoro, Atlántida, Colón, Olancho, Santa Bárbara, Copán, El Paraíso y Gracias a Dios.

La región noroccidental figura como uno de los núcleos más dinámicos de la cadena productiva, al albergar a unos 1,590 productores que cultivan aproximadamente 1,800 manzanas de tierra, de los cuales alrededor de 1,200 agricultores trabajan bajo esquemas asociativos y cooperativos organizados.

Exportaciones, divisas y valor agregado
En términos de comercialización exterior, el 80 % de la producción nacional abastece a los países de la región centroamericana —con especial énfasis en Guatemala y El Salvador—, mientras que el 20 % restante se destina a exigentes mercados europeos como Suiza, donde el grano fino hondureño es apreciado por la industria chocolatera de alta gama.