
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, sostuvieron una llamada telefónica en la que acordaron mantener abiertas las conversaciones para abordar los aranceles del 37,5 % impuestos recientemente por Estados Unidos a productos brasileños.
Durante el diálogo, Lula calificó las restricciones comerciales de «infundadas», señalando que la vía negociadora es la mejor alternativa para preservar la relación bilateral.
Trump coincidió en la importancia de mantener fuertes los lazos comerciales y propuso organizar reuniones entre equipos diplomáticos y económicos de ambos países a la brevedad.
En materia de seguridad e internacionales, ambos mandatarios abordaron el combate al crimen organizado y la situación del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Lula rechazó la necesidad de clasificar a facciones criminales como organizaciones terroristas, destacando las medidas de asfixia financiera aplicadas por su país, ante lo cual Trump ofreció designar funcionarios de alto nivel para coordinar esfuerzos bilaterales.
Asimismo, ambos líderes respaldaron la búsqueda de una salida diplomática para la guerra en Europa, en un momento marcado por tensiones geopolíticas y la proximidad de los comicios presidenciales en el país sudamericano.
