
La economía de Estados Unidos registró una pérdida inesperada de 23.000 puestos de trabajo durante julio, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
El resultado contrastó con las previsiones de los analistas, que esperaban la creación de 83.000 empleos, y refleja señales de debilitamiento en el mercado laboral tras varios meses de crecimiento.
Pese a la caída del empleo, la tasa de desempleo descendió al 4,1 %. Además, la BLS revisó a la baja las cifras de los dos meses anteriores en 103.000 puestos, lo que confirma que el desempeño del mercado laboral fue más débil de lo estimado inicialmente. Los sectores de educación pública local, comercio minorista y actividades financieras encabezaron las mayores pérdidas de empleo.
En contraste, el sector de la salud continuó generando puestos de trabajo al sumar 22.000 nuevos empleos durante julio, aunque a un ritmo menor que el registrado el año pasado. Este rubro sigue siendo uno de los principales motores del mercado laboral estadounidense, impulsado por el envejecimiento de la población y la creciente demanda de servicios médicos.
Las nuevas cifras podrían influir en las próximas decisiones de la Reserva Federal, que ha mantenido su atención en la evolución de la inflación y la estabilidad del empleo. Asimismo, el incremento anual de los salarios promedio fue de 3,2 %, un nivel inferior a la inflación, lo que implica una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores en términos reales.