
En una de las jornadas más violentas del año en Honduras, el presidente Nasry Asfura condenó los asesinatos de civiles y policías ocurridos en los departamentos de Colón y Cortés, donde ataques armados dejaron alrededor de 25 víctimas mortales en menos de 24 horas.
El mandatario aseguró que el Gobierno ha activado un “Comando de Crisis” y ordenado el despliegue inmediato de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Las masacres se registraron en la aldea Rigores, en el Bajo Aguán, y en el sector fronterizo de Corinto, Omoa, donde grupos armados atacaron a trabajadores agrícolas y agentes de seguridad en operativos antidrogas.
En Colón, la cifra de fallecidos ascendió a 20 personas, mientras que en Cortés se reportaron policías y civiles muertos tras un violento enfrentamiento con estructuras criminales.
“Asfura afirmó que Honduras está de frente a quienes hacen daño” durante un mensaje a la nación, en el que también expresó solidaridad con las familias de las víctimas y prometió que los hechos no quedarán impunes.