
Cuando acontecen hechos impregnados de tanta violencia como las matanzas que ocurrieron hoy en dos lugares diferentes del territorio nacional, como son Corinto en la frontera con Guatemala y la comunidad de Rigores, jurisdicción de Trujillo, departamento de Colon, los periodistas que hacemos opinión en estos casos tratamos de hacerlo con sumo cuidado, como cuando no se quiere ofender a los hechores, casi como que, quisiéramos hablar y escribir sobre esos acontecimientos horribles e inmediatamente escondernos. Esto porque, cuando se trata de hechos espeluznantes como son las matanzas, hay tantas implicaciones que los periodistas por mucho que investiguemos, no siendo detectives, no podríamos atinar sobre las causas de los hechos y los hechores.
Pero, también hay otras situaciones repugnantes, que, al ser develadas en una simple denuncia, como la que hicimos ayer cuando revelamos el desmantelamiento de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la UNAH, asombra la reacción carcelaria del rector de la UNAH, Odir Fernández, que, a la vista esta, no está al tanto de la evolución educativa en el mundo adelantado como es el europeo. Desmantelar un bien precioso como era la Biblioteca de la Facultad de Medicina, con la excusa pueril de que ahora todo es virtual, es comparable con un crimen contra la cultura, porque toda biblioteca es una joya, y como tal debe preservarse como se ha hecho a lo largo de la historia con sus textos originales. Acabo de estar en la biblioteca de la RAE en Madrid, donde hay casi 3 millones de obras escritas, libros que tienen siglos, conservados con el sumo cuidado para que duren por los siglos de los siglos. En Suecia y Finlandia, la educación vuelve al uso de los libros en las escuelas y colegios, prohibiendo el uso de celulares y laptops en las aulas.
El periodismo es un oficio, por lo menos en mi caso particular, es algo que no elegí, porque no lo escogí, el periodismo me atrapo apenas se me presento la ocasión de practicarlo, sin querer, en mi natal Puerto Cortes, allá por 1964. Nunca imagine el riesgo de emitir una opinión en situaciones donde la violencia se encumbra por encima de la autoridad, por las indecisiones del Estado, que es el panorama más propicio para que el crimen florezca y siembre el terror en la ciudadanía. Hoy estamos inmersos en una situación dual, donde la inmensa mayoria de los ciudadanos hondureños queremos vivir en democracia, pero una minoría obstinada en el autoritarismo se empecina en propiciar las condiciones para alterar el clima social, con la finalidad de desestabilizar al gobierno democrático de Nasry Asfura.
Hay una obsesión meticulosa que recorre los cuatro puntos cardinales del país por hacer prevalecer el desasosiego, hay agrupaciones buscando imponer un estado de temor en la población, y los medios y los periodistas estamos obligados a contar estos acontecimientos, muy a nuestro a pesar, porque quisiéramos abundar más en las noticias positivas que también las hay en el ámbito nacional, cuando de repente un torrente de sangre como el ocurrido en la comunidad de Rigores, en la proximidad de Tocoa y Trujillo, y Corinto, frontera con Guatemala, nos desbalancean el buen propósito de transmitir noticias buenas. Porque, como vivimos en un complejo de conquista de audiencia televisiva, lo cual se ha vuelto una necesidad casi religiosa de sumar más televidentes por medio del morbo que se alimenta de los hechos criminales, los periodistas y los medios caemos en el torbellino de convencer al que no quiere ser convencido de que el crimen y la sangre venden, porque al generar más morbo hay más televidentes y por consiguiente más posibilidad de atraer más anunciantes, que es el quid del negocio.
Y asi, estamos obligados a hablar y a escribir, muchas veces no para decir lo que pensamos, sino para evitarnos problemas, como nos sucede hoy, cuando es mucho lo que podríamos decir de las matanzas ocurridas en Corinto y Rigores, pero, de las cuales es poco lo que debemos decir para evitarnos problemas, porque descifrar los crímenes es asunto de los profesionales de la investigación que son los policías y los periodistas como yo, no tenemos ni vocación ni complejo de policía. Sin embargo, de la otra matanza, de la muerte sin piedad de la Biblioteca de la Facultad de Medicina por parte de la actual Rectoría de la UNAH, aquí si no tenemos reparo para decir que al licenciado Odir Fernández se le fue de la mano la inmoralidad.
Y no es que, no hablar tanto de las matanzas es asunto de cobardía, y en cambio echarle los perros a Odir Fernández nos haga parecer que somos valientes, porque al final los televidentes, los oyentes y los lectores no son tontos, nos perdonan los errores y hasta las torpezas cometidas, pero nunca nos perdonarían las imposturas. Nuestros televidentes saben que escribimos y hablamos no para quedar bien, ni para gustarle a algun sector. Escribimos y hablamos para defender la democracia que tanto disfrutamos, para defender la soberanía nacional, y en general, para defender a Honduras, la Patria que tanto queremos. Y lo hacemos sin miedo.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 21 de mayo de 2026.