
Un exhaustivo análisis de ADN, restos óseos y piezas dentales permitió a la Dirección de Medicina Forense identificar los cuerpos de las tres personas encontradas carbonizadas el pasado martes 12 de mayo en la aldea El Cimarrón, Francisco Morazán.
Las víctimas respondían a los nombres de Alejandro José Marcía Reyes, Bowye Burke Midence y Axel Oved Cerrato Pineda (miembro de la comunidad LGTBIQ+).
El detonante de la barbarie
Según las investigaciones de la Policía Nacional, el hecho criminal comenzó el domingo 10 de mayo en un apartamento de la colonia Monterrey en Tegucigalpa, propiedad de Axel Cerrato, donde las víctimas departían. Tras solicitar sustancias ilícitas a distribuidores de la zona, el perro de Axel mordió a uno de los vendedores de droga, quien reaccionó matando al animal de un disparo.
El altercado escaló rápidamente:
- Primer asesinato: Axel Cerrato fue ultimado en el acto tras el conflicto por su mascota.
- Vínculo criminal y saña: Al revisar los teléfonos de las otras dos víctimas, los agresores habrían encontrado imágenes que los vinculaban con una estructura criminal rival. Ante esto, Alejandro José y Bowye Burke fueron atacados mortalmente con arma blanca.
El traslado y la quema en El Cimarrón
Para deshacerse de las evidencias, los asesinos introdujeron dos de los cuerpos dentro de un freezer y un tercero a la par. Los restos fueron trasladados en un autobús hasta la solitaria aldea El Cimarrón, donde los rociaron con gasolina y les prendieron fuego.
Este viernes 15 de mayo, mediante un fuerte operativo en la residencial Nauvoo (sector Los Llanos), las autoridades capturaron a tres presuntos integrantes de la Pandilla 18, entre ellos un hombre de 37 años dueño del autobús utilizado en el crimen, a quien un juez ya le dictó detención judicial.