
En una sesión histórica y cargada de hostilidad, el Congreso Nacional de Honduras aprobó este jueves la destitución definitiva de Marlon Ochoa (CNE) y Mario Morazán (TJE), junto a los suplentes Gabriel Gutiérrez y Lourdes Mejía.
Con una mayoría de 88 votos, el Legislativo puso fin a sus funciones tras un juicio político por supuestas irregularidades.
La jornada fue un auténtico campo de batalla.
Mientras el secretario Carlos Ledezma leía las evidencias —que incluyen testimonios de abusos y arbitrariedades denunciados por la consejera Cossette López—, la bancada de Libre mantenía una insurrección con pitos y pancartas.
Pese al ruido, la resolución fue firme: la salida de los funcionarios es irreversible.
Morazán, el único en dar la cara ante el pleno, se retiró alegando que el proceso fue «altamente politizado», cerrando así un capítulo de alta tensión que compromete la estabilidad electoral de cara al futuro.