
En un desgarrador e inédito llamado público que evidencia la profunda crisis de inseguridad, la dirigencia del rubro de taxis en Honduras suplicó este viernes a las estructuras criminales y bandas de extorsionadores que operan en el país que detengan los asesinatos en contra de los operarios de las unidades de transporte.
El pronunciamiento fue liderado por el dirigente del sector, Saúl Ventura, quien consternado recordó que en los últimos días han tenido que sepultar a varios compañeros de labores que fueron ejecutados de forma violenta a nivel nacional. Ventura reveló con crudeza que el rubro ha cumplido de manera obligada con las cuotas financieras impuestas de forma ilegal
Un impuesto de guerra que se cobra con sangre: El delito de la extorsión —que consiste en obligar mediante violencia, terror o intimidación a una persona a entregar su patrimonio económico— mantiene al sector transporte como una de sus víctimas históricas más diezmadas. Sin embargo, las redes criminales han diversificado sus operaciones afectando a pulperías, mercaditos, transportistas de carga y emprendedores.
Las alarmantes cifras de la extorsión en 2026: Vidas perdidas: En lo que va del presente año, al menos ocho taxistas han sido asesinados en territorio hondureño; la gran mayoría de estos crímenes están vinculados directamente a represalias o cobros del mal llamado «impuesto de guerra».
El llamado al cese de la violencia armada: La desesperación de los transportistas surge a pesar de los esfuerzos operativos y los despliegues preventivos de las fuerzas de seguridad del Estado. El llamado de la dirigencia de taxis busca apelar a una tregua armada que detenga las balaceras contra las terminales y los ataques directos a los conductores mientras operan sus rutas. El sector transporte reiteró la urgencia de que los cuerpos de investigación criminal desarticulen las llamadas «redes de recolección» y el flujo de dinero ilícito que sigue asfixiando la economía interna de las familias trabajadoras hondureñas.