
La prolongada y severa sequía que azota al departamento de Choluteca ha dejado un saldo crítico para el sector agropecuario, provocando la muerte de ganado y obligando a los productores a vender entre el 30 % y el 40 % de sus hatos.
Así lo informó el diputado por esa región, Jonathan Laínez, quien detalló que los 16 municipios del departamento permanecen bajo alerta roja debido a la escasez hídrica.

La crisis climática se agudizó durante los meses de junio, julio y agosto, periodo en el que prácticamente no se registraron precipitaciones.
Esta situación impidió no solo la producción de granos básicos, sino que también redujo drásticamente la disponibilidad de pasto y agua para el mantenimiento del ganado, lo que derivó en la muerte de varios animales por inanición.
Ante la falta de condiciones para sostener a sus animales, muchos productores se han visto en la obligación de desprenderse de gran parte de su ganado. Laínez señaló que estas ventas se han realizado, en numerosos casos, a precios muy por debajo del valor real de los animales, asumiendo esta pérdida como la única alternativa para evitar el colapso total de sus patrimonios.
«Muchas personas han vendido su ganado, más o menos un 30 o 40 % de su ganado lo han vendido y a un precio que no es lo que vale», explicó el parlamentario.
Para mitigar los estragos de la crisis, los ganaderos han tenido que buscar apoyo fuera de sus zonas habituales, trasladando animales hacia municipios como Orocuina, San Antonio de Flores y Pespire, e incluso recibiendo asistencia desde El Paraíso.
Asimismo, alcaldías locales como la de Apacilagua han coordinado la entrega de alimento a las comunidades más golpeadas por la emergencia.
Si bien las lluvias comenzaron a registrarse de manera tímida durante las últimas dos semanas de septiembre, el diputado advirtió que estas precipitaciones son insuficientes para lograr una recuperación total de los potreros y pastizales afectados.
Esto anticipa que la recuperación será un proceso lento y que el próximo periodo de verano representará un nuevo y complejo desafío para la ganadería de la zona sur del país.