
Un total de ocho vuelos de estimulación de lluvias se han realizado en zonas del Corredor Seco de Honduras como parte del programa de siembra de nubes, implementado ante el déficit de precipitaciones que ha afectado a productores y fuentes de agua.
Las operaciones son coordinadas por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y se ejecutan únicamente cuando las condiciones meteorológicas son favorables. El programa contempla alrededor de 20 vuelos durante un período de dos a tres meses, por lo que todavía están pendientes 12 operaciones, cuya realización dependerá de la presencia de nubes con las características necesarias.

La iniciativa utiliza yoduro de plata como agente de nucleación para estimular la precipitación en nubes que ya cuentan con suficiente humedad y condiciones atmosféricas apropiadas. Es decir, el procedimiento no crea nubes desde cero, sino que busca favorecer la formación de gotas de lluvia dentro de sistemas nubosos existentes.
Uno de los sectores donde los productores han reportado precipitaciones es San Antonio de Flores, Choluteca, donde las lluvias representan una esperanza después de aproximadamente 10 meses de sequía.
Los productores esperan que la llegada de las precipitaciones contribuya a recuperar cultivos afectados por la falta de agua, mejorar las condiciones de los suelos y favorecer la recuperación de fuentes y reservas de agua que han disminuido considerablemente durante el período seco.
La SAG ha señalado que el programa busca intervenir inicialmente alrededor de 1.8 millones de hectáreas, con posibilidad de ampliar la cobertura hasta 2.3 millones, priorizando zonas afectadas por la reducción de las lluvias y áreas vinculadas con importantes cuencas hidrográficas.
Sin embargo, las autoridades han aclarado que la efectividad de cada vuelo depende de las condiciones atmosféricas y que no existe garantía de que una operación produzca lluvia. Para evaluar los resultados, técnicos realizan monitoreo mediante estaciones meteorológicas, imágenes satelitales y registros de las rutas de vuelo. Mientras continúan las operaciones, los productores del Corredor Seco mantienen sus expectativas en que las lluvias permitan recuperar parte de la producción agrícola y mejorar la disponibilidad de agua en comunidades que han enfrentado prolongados períodos de sequía.