
A pesar de contar con marcos normativos y nuevas instituciones como la SENAF, la infancia en Honduras atraviesa una crisis estructural sin precedentes. La Red de Instituciones por los Derechos de la Niñez (COIPRODEN), conformada por 30 organizaciones, alzó la voz para exigir al Estado el cumplimiento inmediato de las recomendaciones de la ONU, revelando estadísticas que dibujan un panorama desolador para las nuevas generaciones.
La radiografía de la exclusión
El informe presentado por la Red destaca que los compromisos internacionales del Estado no se traducen en bienestar. La realidad se resume en cifras alarmantes:
- Pobreza Extrema: El 66.8% de los niños vive en pobreza y 8 de cada 10 enfrentan carencias multidimensionales.
- Crisis Educativa: Más de un millón de menores están fuera del sistema escolar, condenándolos a la falta de oportunidades.
- Explotación Laboral: Un millón de niños trabajan; de ellos, más de medio millón lo hace en condiciones de alto riesgo.
Violencia e Impunidad: El rostro más amargo
El sistema de justicia presenta debilidades críticas. Según COIPRODEN, en Honduras se interpone una denuncia por abuso sexual infantil cada 4 horas con 52 minutos, pero el 90% de estos casos queda en la impunidad. A esto se suma el impacto de la violencia criminal, que desde 2022 ha cobrado la vida de casi 500 menores de 18 años.
Migración y Embarazo Adolescente
El fenómeno migratorio sigue expulsando a los más jóvenes: uno de cada tres desplazados forzados es menor de edad. Asimismo, el país mantiene una de las tasas de embarazo adolescente más altas de la región (97 por cada 1,000), evidenciando el fracaso en las políticas de prevención y educación integral.
Ante este escenario, COIPRODEN exige una «voluntad política real» para implementar las recomendaciones del Comité de Derechos del Niño, instando al Gobierno a priorizar la inversión en la niñez como la única vía para romper el ciclo de exclusión y violencia.