
Mientras el 60% de los hondureños vive en la pobreza, los diputados disfrutaron de un «buffet libre» que incluyó desde lechones en caja china hasta miles de lempiras en té de frutos rojos y baleadas VIP.
¿Ganas de un té de frutos rojos para calmar el «estrés» legislativo o quizás un café gourmet para terminar de grabar ese TikTok en plena sesión? Lo que parece el menú de un restaurante exclusivo fue, en realidad, la cotidianidad del Congreso Nacional de Honduras entre 2022 y 2025. Una investigación basada en el Portal de Transparencia revela que la gestión de Luis Redondo erogó la astronómica cifra de L56,358,620.60 solo en alimentos y bebidas.

El «Congreso del Pueblo»… pero con paladar refinado
Bajo el lema de austeridad, el gasto en comida no hizo más que subir. Lo más indignante para la ciudadanía es el contraste: en un país donde 3.8 millones de personas viven en pobreza extrema, los padres de la patria no escatimaron en gastos para sus sesiones.
El desglose de los excesos:
L7,000 por un solo lechón tierno preparado en caja china.
L55,000 en una sola orden de baleadas (600 unidades).
L48,000 en café (375 libras en una sola factura).
L46,000 en burritas y facturas que superan los L25,000 solo en té.
L91,000 en tacos de pollo, res y plátano.

Poca chamba, mucha comida
La indignación crece al analizar la productividad. Según informes de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), durante la gestión de Redondo el Congreso sesionó apenas 31 días por año en promedio. Es decir, el gasto millonario en banquetes se ejecutó en un Legislativo que pasó más tiempo en receso que legislando.
| Año | Gasto en Alimentos (Lempiras) |
| 2022 | 11.0 Millones |
| 2023 | 16.6 Millones |
| 2024 | 17.4 Millones (El pico más alto) |
| 2025 (a Sept.) | 11.3 Millones |

¿Se acabó la fiesta? La nueva postura de Tomás Zambrano
Con el reciente cambio en la directiva, el nuevo presidente del Congreso, Tomás Zambrano, lanzó una advertencia, aunque no enfocada en recortar el presupuesto, sino en la etiqueta: se prohíbe comer dentro del hemiciclo.
«En el hemiciclo no se puede comer porque aquí no es para almorzar… históricamente nunca se había comido en el hemiciclo», expresó Zambrano, señalando que en los últimos años el recinto legislativo se convirtió en un comedor gigante de tres tiempos.
Pese a la prohibición de usar las curules como mesas de restaurante, no se ha confirmado una reducción real en el presupuesto para estos beneficios, dejando en el aire si el «festín» continuará en los salones aledaños.