
La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) completará un total de 22 vuelos de estimulación de nubes en Honduras, dos más de los 20 contemplados inicialmente, debido a que quedó producto químico disponible durante las operaciones, informó el ingeniero Wilmer Caballero.
El funcionario explicó que el programa contratado establecía el uso de 100 litros de producto por vuelo; sin embargo, en algunas jornadas no fue necesario utilizar la cantidad prevista, lo que permitió acumular un remanente suficiente para realizar dos vuelos adicionales.

“Entonces el programa va a terminar, por lo menos en esta fase, con 22 vuelos”, detalló Caballero al confirmar la ampliación de las operaciones.
Los vuelos se desarrollarán en las mismas zonas de trabajo establecidas desde el inicio del programa, que abarcan aproximadamente 2.3 millones de hectáreas distribuidas entre el Corredor Seco y la zona de Lloro. La selección de los puntos específicos dependerá de las condiciones atmosféricas que se presenten en los próximos días.
Sobre la posibilidad de recurrir nuevamente a este mecanismo ante futuras crisis hídricas, Caballero manifestó que la SAG tiene una valoración positiva de la experiencia y considera que podría repetirse. No obstante, señaló que se realizan análisis y validaciones para examinar los resultados obtenidos.
El ingeniero indicó que la institución ha observado cambios en zonas como Choluteca, Valle, el sur de Francisco Morazán y el área de la represa que abastece a Tegucigalpa, aunque reconoció que no se puede demostrar de manera concluyente que las condiciones registradas sean consecuencia directa de la estimulación de nubes.
“Esto no estaba pronosticado”, expresó al referirse a lo ocurrido durante el desarrollo del programa.
En cuanto a la ejecución de los vuelos, aseguró que no se registraron incidentes relacionados con la seguridad ni con el desarrollo de las operaciones. Sin embargo, explicó que en algunas ocasiones las condiciones atmosféricas previstas durante la planificación en tierra no se encontraron al llegar a las zonas de trabajo, por lo que fue necesario cambiar de ubicación dentro del área autorizada.
Caballero también respondió a las preocupaciones difundidas en redes sociales sobre posibles daños ambientales y afectaciones a los cultivos. Según explicó, antes de iniciar el proyecto se realizaron consultas y evaluaciones, y la empresa contratada cuenta con experiencia en trabajos similares en distintas partes del mundo.
Asimismo, sostuvo que las cantidades de producto utilizadas son pequeñas y que, según la información técnica considerada por la institución, no representan riesgos para las personas, los animales ni el medio ambiente.
Con los dos vuelos adicionales, la SAG cerrará esta fase del programa con 22 operaciones, mientras continúan las evaluaciones para determinar los resultados y la viabilidad de utilizar nuevamente este mecanismo ante futuras necesidades de agua en el país.