
La creciente dependencia de las importaciones de maíz, frijoles y arroz podría representar un desafío para la producción agrícola nacional y no resolver de manera definitiva los problemas de inseguridad alimentaria que enfrenta Honduras, advirtió el antropólogo e investigador independiente Mario Ardón.
El especialista, con amplia experiencia en el trabajo con comunidades campesinas e indígenas y en estudios sobre agricultura sostenible, señaló que el país requiere una estrategia agraria de largo plazo enfocada en fortalecer a los productores nacionales y reducir la vulnerabilidad ante los mercados externos.
Ardón explicó que, aunque la compra de granos en el extranjero puede contribuir a cubrir necesidades inmediatas de abastecimiento, no atiende las causas estructurales de la inseguridad alimentaria. A su criterio, estas medidas pueden afectar la motivación de los agricultores locales al generar menor inversión en la producción nacional.
Ardón explicó que, aunque la compra de granos en el extranjero puede contribuir a cubrir necesidades inmediatas de abastecimiento, no atiende las causas estructurales de la inseguridad alimentaria. A su criterio, estas medidas pueden afectar la motivación de los agricultores locales al generar menor inversión en la producción nacional.