
Honduras cumple tres semanas consecutivas bajo una densa capa de humo que mantiene en alerta a las autoridades por el deterioro de la calidad del aire y los riesgos que representa para la salud de millones de ciudadanos en distintas regiones del país.
De acuerdo con mediciones recientes, los niveles de contaminación han alcanzado índices perjudiciales, impulsados por incendios forestales, condiciones atmosféricas adversas y la acumulación de partículas finas altamente nocivas.
Especialistas advierten que la exposición prolongada puede provocar complicaciones respiratorias y cardiovasculares, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
La situación también se ve agravada por factores regionales, como emisiones volcánicas provenientes de países vecinos. Mientras expertos insisten en reforzar acciones de prevención y control ambiental, recomiendan a la población limitar actividades al aire libre y extremar medidas de protección mientras persista la emergencia.