
Honduras logró una leve mejoría en la clasificación mundial de libertad de prensa 2026, situándose en el puesto 132 de 180 países, tras haber ocupado la posición 142 el año anterior.
Pese a este ascenso numérico con una puntuación de 41.02, el informe advierte que el país sigue sumergido en un entorno crítico para el periodismo. Los profesionales de la comunicación enfrentan desafíos estructurales como la autocensura, el hostigamiento judicial y la concentración de medios, factores que limitan el pluralismo y silencian investigaciones sobre corrupción y crimen organizado en un contexto de alta polarización política tras los comicios de 2025.
El panorama de seguridad continúa siendo alarmante, con periodistas víctimas de amenazas, agresiones y desplazamientos forzados que rara vez encuentran justicia. El informe resalta que, aunque existe un Mecanismo Nacional de Protección, este carece de la efectividad necesaria para frenar los ataques, especialmente contra mujeres y comunicadores de comunidades indígenas en el entorno digital.
La precariedad laboral, la persistencia de leyes que criminalizan la opinión y la falta de acceso a la información pública completan un escenario donde, pese al avance en el ranking, la libertad de prensa sigue bajo asedio en Honduras.