
A pocos meses de haber iniciado el año, las estadísticas de violencia muestran una tendencia preocupante. Defensores de derechos humanos denuncian un «vacío de estrategia» en la nueva administración para frenar la criminalidad.
El inicio de 2026 ha sido violento para Honduras. Con decenas de homicidios registrados en las primeras semanas del año, la sensación de inseguridad ha escalado, especialmente en las zonas urbanas y puntos críticos de conflicto. Organizaciones de la sociedad civil y defensores de derechos humanos han manifestado su preocupación ante lo que consideran una ausencia de un plan de seguridad integral por parte del gobierno del presidente Nasry Asfura.
El clamor de las organizaciones civiles
Diferentes sectores coinciden en que la reacción del Estado ha sido lenta. Se critica que, aunque se han anunciado reformas administrativas profundas (como la supresión de instituciones), el área de seguridad ciudadana parece estar en una «etapa de diagnóstico» que la delincuencia no respeta.
Las principales demandas de los defensores de DD. HH.:
- Prevención, no solo reacción: Exigen programas que ataquen las raíces de la violencia, como el desempleo y la falta de oportunidades.
- Transparencia en las cifras: Solicitan reportes detallados y geolocalizados para entender dónde están fallando los operativos.
- Protección a grupos vulnerables: Ante el incremento de ataques, piden medidas específicas para proteger a jóvenes y mujeres.
El panorama de la violencia en 2026
Aunque las cifras oficiales aún están en proceso de consolidación, las proyecciones de observatorios independientes muestran un escenario complejo:
| Región Crítica | Incidencia Reportada | Principal Preocupación |
| Zona Norte (SPS) | Alta | Extorsión y sicariato. |
| Distrito Central (TGU) | Moderada-Alta | Conflictos entre bandas y asaltos. |
| Litoral Atlántico | Creciente | Rutas de narcotráfico y violencia asociada. |
¿Qué se espera del nuevo gobierno?
La administración Asfura ha heredado una estructura policial desgastada y un sistema judicial bajo reforma. Sin embargo, los analistas sugieren que el gobierno debe presentar pronto su «Estrategia de Seguridad Nacional 2026-2030» para calmar la incertidumbre.
«No se puede gobernar con parches. Honduras necesita una política de seguridad que respete los derechos humanos pero que devuelva la paz a los barrios que hoy viven bajo el control de las maras», señaló un portavoz de una coalición de DD. HH.
Contexto Regional
Este incremento de la violencia ocurre en un momento donde la región está bajo la lupa de la administración Trump en EE. UU., que ha presionado por una ofensiva directa contra el «narcoterrorismo». El desafío para Honduras será alinear su plan interno con estas presiones externas sin descuidar la protección de sus propios ciudadanos.