
Pobladores de la comunidad de Río Blanco expresaron su preocupación y pidieron la intervención urgente de las autoridades ambientales, denunciando que la tala ilegal continúa destruyendo gran parte de los bosques que aún permanecen en esta zona montañosa.
Los habitantes aseguran que personas dedicadas a la explotación indiscriminada de madera siguen afectando los recursos naturales sin que, hasta ahora, se implementen acciones efectivas para frenar el daño ambiental.
De acuerdo con los vecinos, el impacto ya es evidente en la comunidad, donde extensas áreas verdes han comenzado a desaparecer rápidamente, poniendo en riesgo las fuentes de agua, la calidad del aire y el equilibrio ecológico, que durante años benefició a toda la región.
Para los vecinos de Río Blanco, cada árbol talado representa no solo una pérdida ambiental, sino una amenaza directa a su calidad de vida, a las fuentes de agua que abastecen a sus familias y a la estabilidad del suelo en una zona montañosa especialmente vulnerable.