
Las Fuerzas Armadas de Honduras han separado deshonrosamente del servicio activo a 125 de sus miembros durante los primeros nueve meses de 2026. La medida responde a la comisión de faltas graves que atentan directamente contra la ética, el honor militar, la disciplina y la reputación institucional, según confirmó este miércoles el portavoz oficial de la institución, el coronel Héctor Fajardo.
Dentro de la nómina de personal depurado figuran oficiales, suboficiales y personal de tropa. De acuerdo con el desglose ofrecido por la entidad militar, 122 de las bajas corresponden a elementos de tropa. Entre los oficiales separados destaca el coronel Juan Carlos Osorto (referido en el informe como coronel Castillo), exdirector de la Penitenciaría Nacional de Támara, cuya destitución se suma a las estadísticas oficiales del presente año fiscal.

El coronel Fajardo subrayó que estas acciones forman parte de un riguroso mecanismo de autodepuración institucional. Este proceso permite identificar y expulsar a aquellos efectivos cuyo comportamiento contraviene los reglamentos castrenses. Los expedientes fueron tramitados mediante procedimientos administrativos estrictos, amparados en la normativa interna y en las causales de expulsión contempladas en la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas.
Entre las conductas sancionadas que justifican la separación deshonrosa se incluyen actos severos de indisciplina, el consumo de bebidas alcohólicas durante el cumplimiento de misiones asignadas y comportamientos deshonrosos cometidos fuera del servicio, incluso durante períodos de vacaciones o días libres, cuando dichas acciones afectan la dignidad del uniforme.
Ante la posibilidad de que estas faltas configuren conductas ilícitas, Fajardo aclaró que la separación deshonrosa constituye una sanción netamente administrativa en el ámbito militar. Explicó que la institución tiene facultades para sancionar faltas disciplinarias internas, pero no para juzgar delitos penales, cuya investigación y persecución competen exclusivamente al Ministerio Público y a los tribunales ordinarios.
Finalmente, el alto mando castrense reiteró que estos procesos continuarán ejecutándose respetando el debido proceso, con el firme propósito de preservar el orden interno, salvaguardar la confianza pública y mantener en las filas militares únicamente a quienes ejerzan sus funciones con honor, integridad y apego a la ley.