
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) promueven un ambicioso plan de inversión valorado en 216,7 millones de dólares, destinado a transformar la actividad agrícola en el Corredor Seco centroamericano, fortalecer la capacidad productiva de los pequeños agricultores y mejorar sus oportunidades de acceso a financiamiento.
La iniciativa busca impulsar la modernización del sector agropecuario mediante la incorporación de nuevas tecnologías, el fortalecimiento de la investigación agrícola y la implementación de mecanismos que permitan a los productores enfrentar los efectos del cambio climático, mejorar sus rendimientos y avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles.
La propuesta fue presentada en octubre durante el Foro de Inversión de la iniciativa Mano de la Mano de la FAO, desarrollado en Roma, Italia. El proyecto tiene como área prioritaria el Corredor Seco y las regiones áridas de los países miembros del SICA, territorios donde las condiciones climáticas y las limitaciones económicas representan importantes obstáculos para el desarrollo de las actividades agrícolas.

De acuerdo con los datos expuestos por los organismos impulsores, alrededor de 23 millones de personas habitan en estas zonas y dependen considerablemente de la agricultura como principal fuente de ingresos y sustento familiar. Por esa razón, el programa pretende dirigir recursos hacia comunidades que enfrentan dificultades relacionadas con la pobreza, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos extremos.

Uno de los componentes fundamentales del plan es facilitar el acceso a recursos financieros para los pequeños productores, quienes frecuentemente encuentran dificultades para obtener créditos e invertir en tecnología, infraestructura, sistemas de riego, semillas mejoradas y herramientas que permitan incrementar la productividad de sus cultivos.
La inversión también contempla recursos para fortalecer la investigación, el desarrollo y la innovación agropecuaria, con el propósito de generar conocimientos y soluciones adaptadas a las condiciones productivas de Centroamérica.
Entre las partidas contempladas figura el fortalecimiento de los Institutos Nacionales de Investigación Agropecuaria (INIA) en materia de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), con una asignación de 11,2 millones de dólares.
Asimismo, se incluye la creación y consolidación de un Hub Regional sobre Conducta Empresarial Responsable en las Cadenas Agroalimentarias, denominado Hub AgriCER, que contará con una inversión de 14 millones de dólares. Este componente busca promover prácticas empresariales responsables y fortalecer las condiciones de funcionamiento de las cadenas de producción y comercialización de alimentos.
Durante la presentación de la iniciativa, Sanches Peraci destacó que los recursos están orientados a los territorios donde coinciden distintos factores de vulnerabilidad, entre ellos la pobreza, la inseguridad alimentaria, los riesgos asociados al cambio climático y la falta de oportunidades económicas.