
El Gobierno de Estados Unidos expresó su respaldo a la decisión adoptada por Honduras de clasificar como organizaciones terroristas a la Mara Salvatrucha (MS-13), la Pandilla 18 y el denominado Cártel del Diablo.
El pronunciamiento fue difundido por el subsecretario de Estado para las Américas, Juan Pablo Segura, quien destacó la medida como parte de los esfuerzos regionales para enfrentar al crimen organizado y el narcotráfico.
A través de un mensaje publicado en X, el funcionario estadounidense señaló que las tres estructuras representan, según Washington, una amenaza para la seguridad y la estabilidad del continente. También sostuvo que la nueva clasificación puede ampliar las herramientas disponibles para Honduras frente a las actividades ilícitas de estos grupos.
Entre los posibles efectos mencionados por Segura se encuentran un mayor combate al financiamiento de organizaciones criminales y una cooperación más estrecha en materia de seguridad y control fronterizo entre ambos países.
La determinación fue tomada por el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad de Honduras. Aunque inicialmente las autoridades no revelaron los nombres de las organizaciones incluidas en la medida, posteriormente el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, identificó a la MS-13, la Pandilla 18 y el Cártel del Diablo.

Velásquez también informó que las autoridades mantienen bajo análisis a otras 25 estructuras criminales, cuya eventual clasificación dependerá de las evaluaciones que realizan los organismos de seguridad.
La decisión hondureña se produce en un contexto de mayor cooperación entre Washington y distintos gobiernos latinoamericanos para enfrentar el narcotráfico y las redes del crimen organizado.

La administración de Donald Trump ha colocado el combate contra estas estructuras entre sus prioridades de política regional desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. En ese marco, Honduras participa en el denominado Escudo de las Américas, mecanismo de cooperación impulsado por Estados Unidos para fortalecer las acciones conjuntas contra el crimen organizado.
El respaldo expresado por Washington abre ahora una nueva etapa en la coordinación bilateral en materia de seguridad, mientras Honduras evalúa ampliar la aplicación de esta clasificación a otras organizaciones criminales.