
Los efectos del fenómeno de El Niño y la prolongada sequía han provocado una fuerte afectación en el municipio de Ojojona, Francisco Morazán, donde alrededor del 90 % de la producción agrícola se habría perdido, dejando a entre 8 mil y 9 mil personas en una situación de vulnerabilidad alimentaria.
El dato fue expuesto por el alcalde de Ojojona, Ángel Rafael Aguilar, quien señaló que la falta de lluvias ha golpeado principalmente a las familias que dependen de la agricultura y las actividades forestales para generar ingresos y garantizar su alimentación.

La emergencia también se refleja en el acceso al agua. De acuerdo con la municipalidad, cinco aldeas del municipio se encuentran sin fuentes de agua, mientras que algunas comunidades han visto disminuir considerablemente sus fuentes superficiales. La situación también ha afectado al sector ganadero y, según declaraciones del alcalde, en la zona de Santa Cruz se han registrado muertes de ganado relacionadas con la falta de agua.
Ante la emergencia, la Alcaldía de Ojojona ha destinado aproximadamente 600 mil lempiras de recursos propios para la compra y distribución de granos básicos entre las comunidades afectadas. Además, se trabaja en la construcción de reservorios de agua, aunque las autoridades advierten que estas obras requieren tiempo y no resuelven las necesidades inmediatas de las familias.
La sequía golpea a todo Honduras
El problema de Ojojona forma parte de una emergencia de mayor alcance. Datos de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) indican que, hasta septiembre, la sequía había provocado pérdidas de aproximadamente 50 mil manzanas de maíz y 20 mil manzanas de frijol en Honduras.
Las pérdidas representan cerca de un millón de quintales de maíz y entre 150 mil y 200 mil quintales de frijol, según datos recopilados por OPSAA/IICA a partir de información de la SAG.
Además, el Gobierno declaró 75 municipios en alerta roja por los efectos de la sequía y El Niño, mientras otros 159 municipios permanecen bajo alertas amarilla y verde. En total, 234 de los 298 municipios del país se encuentran bajo algún nivel de alerta, con más de 134 mil familias identificadas como población afectada.
La situación mantiene la preocupación por la disponibilidad de agua, la recuperación de los cultivos y el acceso a alimentos durante los próximos meses, especialmente en las comunidades rurales que dependen directamente de la producción agrícola.