
El alcalde sampedrano y dirigente del Partido Liberal, Roberto Contreras, elevó el tono de su confrontación contra Salvador Nasralla, a quien no solo calificó como el hombre «más desagradecido de Honduras», sino también como un «cobarde» que se escuda en los insultos hacia hombres y mujeres por igual.
Amenaza de confrontación física
Contreras fue tajante al advertir que no permitirá más descalificaciones por parte del precandidato presidencial. Según el edil, la prepotencia de Nasralla se debe a que nunca ha encontrado a alguien que le ponga un alto de forma directa.
«Le voy a poner las cosas claras como hombre, ya que él está acostumbrado a denigrar a las personas sin que nadie le haya sonado la jeta. El día que lo vea, mejor que no esté cerca de mí, porque le voy a pegar un puñetazo para que se trague sus palabras», expresó Contreras con indignación.
Señalamientos de cobardía
Para el alcalde de la capital industrial, el comportamiento de Nasralla cruza líneas personales que lo definen como un político poco ético. Hizo especial énfasis en los ataques que el ingeniero suele lanzar contra el género femenino.
Ataques a mujeres: «Nasralla es un cobarde, él habla de las mujeres, es un caso aparte», insistió Contreras, sugiriendo que el comportamiento del presentador de televisión es sistemático y ofensivo.
Falta de estructura: El edil reiteró que Nasralla es un «parásito electoral» que sobrevive gracias al trabajo ajeno. Aseguró que en Cortés, Nasralla no puso ni una sola persona en las mesas y que fue él (Contreras) quien garantizó la transparencia de sus votos.
«Yo no necesito su sombra»
Contreras desmarcó su éxito político del de Nasralla, afirmando que, a diferencia de otros alcaldes que buscan «la sombra» del ingeniero para obtener votos, él tiene luz propia y una estructura real.
«Fui tan honesto en el proceso que, aunque él no tenía gente, se le respetó la voluntad. ¿Sabe cuántos diputados habría sacado si yo fuera corrupto? Ninguno. Y ahora me paga llamándome ladrón», fustigó el alcalde.
Esta ruptura total deja en evidencia la profunda fractura dentro de las corrientes que buscan el control del Partido Liberal, donde Contreras ahora se posiciona como el principal antagonista de las aspiraciones de Salvador Nasralla.