
«Literalmente nos estamos quedando sin agua», advirtió Julio Quiñónez, director de riesgo de la Alcaldía, al revelar que las represas de la capital están en niveles críticos.
Los Laureles apenas alcanza un 43 % y La Concepción un 47 %, pero gran parte de ese volumen es lodo inutilizable. Ante la falta de lluvias en mayo, las autoridades anunciaron que los racionamientos serán más severos y se contratarán cisternas para abastecer las zonas más golpeadas.
El panorama es sombrío para los próximos dos años, ya que la nueva represa San José funcionará hasta 2028. Esto significa que durante 2026 y 2027 la ciudad enfrentará una escasez extrema, agravada por la deforestación que impide que el suelo retenga el agua.
Quiñónez fue claro al pedir a la población reducir el consumo de inmediato, pues la crisis actual amenaza con dejar las tuberías vacías mucho antes de lo previsto.