
El Instituto Nacional Penitenciario (INP) inauguró oficialmente una importante ampliación de infraestructura en el Centro Penitenciario Nacional de Támara, la principal penitenciaría de Honduras, orientada de forma directa a mitigar las severas tasas de hacinamiento y mejorar las condiciones de vida de la población reclusa.
La obra civil consiste en dos nuevos módulos habitacionales con capacidad técnica para albergar dignamente a 1,440 privados de libertad, equipados bajo normativas de habitabilidad y seguridad internacional.

Infraestructura moderna y servicios básicos: De acuerdo con las autoridades del INP, el diseño de las nuevas instalaciones contempla parámetros arquitectónicos que buscan erradicar el encierro insalubre, incluyendo:
- Sistemas de ventilación adecuada y luz natural.
- Sanitarios modernos y zonas de duchas colectivas.
- Un robusto sistema independiente de abastecimiento de agua potable.

Enfoque en la rehabilitación y reinserción: Para garantizar la transformación social del interno, el proyecto fue dotado de áreas recreativas que incluyen una cancha polideportiva y espacios exclusivos destinados a talleres y programas de rehabilitación integral.
Asimismo, se instaló una moderna cocina industrial equipada bajo estándares internacionales para optimizar la preparación masiva de alimentos en condiciones de estricta higiene.
Las autoridades penitenciarias enfatizaron que el complejo también incorpora cabinas telefónicas debidamente controladas para asegurar la comunicación y el vínculo familiar de los internos, un pilar que consideran fundamental para el proceso de reinserción a la sociedad una vez cumplidas sus condenas.