
La violencia en Honduras volvió a encender alertas sobre la capacidad del Estado para enfrentar la criminalidad, luego de las declaraciones del sacerdote jesuita Ismael Moreno, conocido como padre Melo, quien advirtió sobre una posible pérdida de control institucional en distintos territorios del país.
El religioso señaló que la violencia se ha ido normalizando en la sociedad hondureña y que existen estructuras criminales que ejercen poder de facto, lo que refleja debilidades en los mecanismos de justicia y en la respuesta estatal frente al crimen organizado.
Sus declaraciones se dieron tras una masacre en la aldea La Aguja, en Tulanguare, Yoro, donde fueron asesinadas tres personas. La Policía Nacional confirmó que el hecho está bajo investigación y que ya se realizaron los levantamientos cadavéricos correspondientes.
El caso se suma a la preocupación por la violencia contra las mujeres, con más de 112 muertes violentas registradas este año, según datos de la UNAH, mientras analistas insisten en la necesidad de fortalecer la prevención, la investigación y las políticas de protección estatal.