
Doña Teodora Vásquez, de 98 años, recorre a pie varios kilómetros desde La Esperanza hasta la iglesia de Yamaranguila y posteriormente hacia la comunidad de El Pelón, en Intibucá, con el objetivo de encontrar alimento, enfrentando largas distancias y las limitaciones propias de su edad.
Su caminar lento pero constante refleja una historia de esfuerzo que no se detiene. Cada trayecto es un desafío físico, pero también una muestra de resistencia y dignidad en medio de una realidad que la obliga a seguir avanzando día tras día.
La presencia de doña Teodora en estas rutas ha conmovido a quienes la ven pasar, generando un llamado a la solidaridad.
Un gesto sencillo, como brindarle ayuda o acercarla en su camino, puede significar un alivio en su jornada y una muestra de humanidad en su andar.