
En una jornada de alta volatilidad geopolítica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó su disposición a entablar una cumbre trilateral junto a sus homólogos de Rusia, Vladímir Putin, y China, Xi Jinping. La iniciativa, orientada a debatir el cese del conflicto bélico en Europa Oriental y acordar marcos de desnuclearización, podría materializarse durante la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), programada para celebrarse en la ciudad china de Shenzhen a mediados de noviembre.
Las declaraciones del mandatario estadounidense se produjeron tras trascender que la propuesta de un diálogo a tres bandas fue planteada originalmente por el Kremlin durante una llamada entre Trump y Putin a inicios de mes. Aunque el portavoz ruso Dmitri Peskov y la Cancillería china matizaron la existencia de acuerdos formales o temarios cerrados, Trump aseveró que está dispuesto a reunirse en suelo chino si el presidente Xi convoca la cita.

Sin embargo, el anuncio diplomático se vio eclipsado por una dura ofensiva verbal de Trump contra el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. El jefe de la Casa Blanca sugirió abiertamente que Kiev debería renovar a su vocero negociador para destrabar las conversaciones de paz, responsabilizando al mandatario ucraniano por el prolongado costo humano de la guerra y la pérdida de vidas en el frente.

Escalada verbal y recrudecimiento militar
El intercambio de reproches entre Washington y Kiev evidencia una creciente brecha estratégica:
- Controversia por sanciones e inteligencia: Zelenski acusó a la administración estadounidense de favorecer a Moscú tras el levantamiento de restricciones a las exportaciones rusas de diésel y la ralentización en la entrega de misiles antibalísticos e información estratégica.
- Denuncias por conectividad: Ucrania reportó interrupciones en el servicio de internet satelital Starlink aplicado a unidades de defensa aérea en movimiento; un hecho sobre el cual Trump aseguró no tener intervención directa.
- Ataques en el terreno: Mientras se debaten las alternativas diplomáticas, la violencia se recrudeció en la región de Járkov, donde un ataque con drones rusos cobró la vida de seis civiles, entre ellos varios niños.
El escenario dibuja una compleja transición en la política exterior estadounidense, caracterizada por la presión directa sobre el liderazgo de Kiev y el acercamiento pragmático hacia los bloques de Moscú y Pekín.