
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reconoció que su plan de paz ha significado un “fracaso nacional” y también una derrota política personal, al no lograr acuerdos con los principales grupos armados del país.
Durante una entrevista en la cumbre progresista de Barcelona, lamentó la persistencia de la violencia en Colombia y afirmó que la nación sigue marcada por décadas de conflicto, aunque destacó una reducción en los índices de homicidios en los últimos años.
El mandatario atribuyó parte de la violencia al narcotráfico y sostuvo que Colombia debe avanzar hacia su “desnarcotización”. Además, admitió errores en la conformación de su gabinete, señalando que incluyó a personas que no respondieron a su proyecto político y que, en algunos casos, terminaron traicionando a su gobierno.
Petro también dejó abierta la posibilidad de su continuidad política, indicando que su futuro dependerá de los resultados electorales y del rumbo que tome el país.