
Representantes de cerca de 200 países participan en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad COP17, que se desarrolla del 19 al 30 de octubre en Ereván, Armenia, con el objetivo de evaluar los avances en la protección de la naturaleza y acelerar las acciones para frenar la pérdida de especies y ecosistemas.
El encuentro constituye la primera revisión mundial de los avances colectivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, adoptado en 2022, que establece compromisos para proteger la naturaleza y revertir su deterioro de aquí a 2030.

Entre las principales metas figura conservar al menos el 30 % de las zonas terrestres y marinas del planeta, restaurar el 30 % de los ecosistemas degradados y reducir las amenazas que enfrentan las especies silvestres. Sin embargo, los avances continúan siendo insuficientes para cumplir los compromisos dentro del plazo establecido.
Un borrador de informe de las Naciones Unidas advierte que los países no avanzan al ritmo necesario para alcanzar 22 de los 23 objetivos mundiales de biodiversidad. Entre los problemas que persisten figuran la destrucción de hábitats naturales, la contaminación, la sobreexplotación de recursos, la pesca no sostenible y el uso excesivo de pesticidas.
FINANCIAMIENTO Y COMPROMISO
Uno de los principales desafíos de la conferencia es conseguir los recursos necesarios para financiar proyectos de conservación, especialmente en los países en desarrollo, donde muchas comunidades dependen directamente de los bosques, los ríos, los océanos y otros ecosistemas para subsistir.
El marco mundial establece como objetivo movilizar al menos 200,000 millones de dólares anuales para la biodiversidad hasta 2030. No obstante, las contribuciones actuales todavía están por debajo de esa meta, lo que genera preocupación entre organizaciones ambientales y representantes de distintas naciones.
Los participantes también analizan cómo reformar los subsidios que favorecen actividades perjudiciales para el medioambiente y cómo lograr una mayor participación del sector privado en la protección de los recursos naturales.
La conferencia busca convertir los compromisos internacionales en medidas concretas, mejorar los mecanismos de seguimiento y fortalecer la cooperación entre gobiernos, comunidades indígenas, organizaciones ambientales y empresas.
La pérdida de biodiversidad no representa únicamente una amenaza para la vida silvestre. También puede afectar la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua, la estabilidad de los ecosistemas y la economía de millones de personas.
Las negociaciones continuarán hasta el 30 de octubre, cuando se espera avanzar en medidas que permitan acelerar el cumplimiento de los objetivos ambientales antes de que finalice la década.