
Las alertas ambientales a nivel global se han encendido debido a la acelerada evolución de las variables oceánicas en el sector del Pacífico tropical. La Organización Meteorológica Mundial comunicó de forma oficial que el patrón climático denominado El Niño experimentará una intensificación severa durante el trimestre comprendido entre julio y septiembre de este año. Los científicos de la Organización de las Naciones Unidas explicaron que este evento elevará sustancialmente la temperatura superficial marina de forma sostenida en las regiones de monitoreo prioritario.
Por consiguiente, las alteraciones en la dinámica de la atmósfera generarán un incremento drástico en las probabilidades de sufrir olas de calor sofocantes, sequías prolongadas y precipitaciones de intensidad extraordinaria. La dirección ejecutiva de la OMM detalló que los modelos matemáticos actuales asignan un nivel de confianza sumamente elevado a estas proyecciones de riesgo. Por lo tanto, el fenómeno alcanzará la categoría de intensidad fuerte en la escala de medición internacional de las agencias especializadas.
Por otra parte, los análisis técnicos señalan que el panorama de precipitaciones mostrará una distribución geográfica sumamente irregular con marcados contrastes territoriales. Las previsiones meteorológicas indican que se registrarán lluvias sustancialmente inferiores a los promedios históricos en toda la cuenca del Caribe, el noroeste de Sudamérica y amplias zonas del territorio centroamericano. Dicha anomalía deficitaria representa una amenaza inminente para los ciclos agrícolas y las reservas de agua dulce en los países de la región centroamericana.