
Un despliegue de alta diplomacia, cenas de etiqueta con magnates de Silicon Valley y recorridos guiados por los salones de la Casa Blanca concluyeron sin grandes acuerdos estructurales, pero con la promesa de mantener abiertas las líneas de comunicación al más alto nivel. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que se reunirá en al menos dos ocasiones más antes de finalizar el año con su homólogo chino, Xi Jinping, tras bajar el telón a la primera visita de Estado de un mandatario chino a Washington en más de una década.

Las dos citas programadas para el cierre de 2026 llevarán a ambos líderes a escenarios de alto nivel geopolítico: primero en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en noviembre en Shenzhen, China, y posteriormente en la cumbre del G20, fijada para diciembre en el club Trump National Doral en Miami, Florida. De concretarse, ambos mandatarios habrán sumado cuatro encuentros cara a cara en el año, tras la reunión bilateral que sostuvieron en Pekín en mayo pasado.


«Se ha logrado mucho y se logrará aún más. Espero con interés nuestro próximo encuentro», escribió Trump en Truth Social, al tiempo que la agencia estatal china ratificó la invitación formal extendida por Xi a la pareja presidencial estadounidense para visitar territorio asiático.

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Pese a la intensa agenda protocolar —que incluyó un té en el Salón Rojo, la visita de las primeras damas al Museo Nacional de Arte Asiático y una parada conjunta ante la Declaración de Independencia en los Archivos Nacionales—, el saldo comercial de la reunión fue catalogado como modesto por expertos en política exterior.