
Estados Unidos ha lanzado una nueva oleada de ataques contra objetivos militares en Irán, en medio de una peligrosa escalada de tensiones que el presidente estadounidense, Donald Trump, avivó desde la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. El Mando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM) confirmó que las operaciones, dictadas por orden directa del Comandante en Jefe, buscan mermar la capacidad de Teherán para amenazar la libertad de navegación en el vital estrecho de Ormuz.
Esta nueva ofensiva militar se produce en respuesta inmediata a supuestos hostigamientos del régimen iraní contra el transporte comercial y tripulaciones civiles, lo que llevó a la Casa Blanca a declarar el fin definitivo del alto al fuego que se mantenía con el país islámico.
Durante una reunión bilateral con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, Trump lanzó una dura advertencia pública a los periodistas, asegurando que golpearían «duramente» a Irán debido a su comportamiento hostil. Estados Unidos acusa formalmente a Teherán de violar compromisos internacionales diariamente y de intentar sembrar minas marítimas en Ormuz, justificando así una serie de bombardeos consecutivos iniciados desde la noche del martes.
Mientras el mandatario norteamericano deja en vilo el futuro de cualquier negociación diplomática con el país asiático, la comunidad internacional observa con alarma el desarrollo de un conflicto que amenaza la estabilidad del comercio internacional y la seguridad global.