
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en el país no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición acceder al poder político.
El mandatario hizo la declaración durante un acto en Managua por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, donde también anunció la creación de leyes para bloquear cualquier intento opositor de gobernar.
Ortega señaló que trabajará con la Asamblea Nacional y organizaciones afines para establecer medidas que impidan a sus adversarios llegar al poder. Durante su discurso, además, arremetió contra opositores exiliados, a quienes acusó de buscar el control del país con respaldo extranjero.
La declaración se produce después de la reforma constitucional impulsada por el oficialismo en febrero de 2025, que amplió el periodo presidencial de cinco a seis años y creó la figura de copresidenta, cargo que ocupa Rosario Murillo.
La reforma también modificó el equilibrio institucional entre los órganos del Estado y generó críticas de organismos internacionales y sectores opositores.
Con los cambios constitucionales, el calendario electoral de Nicaragua fue modificado y las elecciones generales, inicialmente previstas para 2026, quedarían programadas para noviembre de 2027.
Sin embargo, las recientes declaraciones de Ortega plantean nuevas dudas sobre el futuro de los procesos electorales y la alternancia política en el país.