
Costa Rica concluyó la construcción del Centro de Alta Contención contra la Criminalidad Organizada (CACCO), una nueva prisión de máxima seguridad cuyo diseño está inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, impulsado por el presidente Nayib Bukele.
El nuevo complejo penitenciario está ubicado en San Rafael de Alajuela, dentro del mismo terreno donde funciona el centro penitenciario La Reforma. De acuerdo con las autoridades costarricenses, la infraestructura fue construida utilizando planos donados por el Gobierno de El Salvador.

El CACCO contará con cinco módulos penitenciarios y tendrá capacidad para aproximadamente 5,000 privados de libertad, principalmente personas consideradas de alto perfil criminal. Cada módulo tendrá infraestructura independiente y sistemas de control y vigilancia.
La obra representa una inversión cercana a ¢21,000 millones de colones costarricenses y fue desarrollada en un terreno de 91,000 metros cuadrados, de los cuales unos 31,000 corresponden directamente al complejo penitenciario.
El proyecto tomó como referencia el modelo de seguridad aplicado en el CECOT salvadoreño. Sin embargo, su capacidad será considerablemente menor: mientras el centro costarricense podrá recibir alrededor de 5,000 reclusos, la prisión salvadoreña tiene capacidad para hasta 40,000 personas.
La construcción comenzó formalmente en enero de 2026, durante la visita de Nayib Bukele a Costa Rica. En ese momento, el Gobierno de Rodrigo Chaves había anunciado que la obra estaría terminada en 195 días. No obstante, ese plazo no se cumplió y la finalización se produjo posteriormente.
El Ministerio de Justicia y Paz informó que la recepción del inmueble incluye la revisión de las instalaciones, equipos y sistemas, además de los preparativos para el traslado de los privados de libertad.
La inauguración oficial del CACCO está prevista para el 14 de octubre de 2026, según confirmó Casa Presidencial de Costa Rica. El Gobierno pretende utilizar el nuevo centro para recluir a personas consideradas de alta peligrosidad y reducir la presión sobre el sistema penitenciario del país.