
Los colegios electorales de Brasil abrieron sus puertas este domingo 25 de octubre de 2026 para celebrar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, una jornada decisiva en la que el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro compiten por dirigir la mayor economía de América Latina durante el próximo período de gobierno.
La votación comenzó puntualmente a las 08:00 horas locales (11:00 GMT), con la participación de millones de ciudadanos convocados para elegir al próximo presidente de la República en una contienda que ha concentrado la atención nacional e internacional por sus implicaciones políticas, económicas y sociales.
En total, alrededor de 158,7 millones de electores están habilitados para participar en esta segunda vuelta, en la que también se elegirán seis gobernadores regionales. Los centros de votación permanecerán abiertos hasta las 17:00 horas locales (20:00 GMT), de acuerdo con el horario establecido para la jornada electoral.

La elección representa un momento crucial para Brasil, una nación con un peso determinante en América Latina y una influencia importante en los debates internacionales sobre comercio, medioambiente, seguridad, democracia y relaciones exteriores.
La disputa enfrenta dos proyectos políticos distintos: la continuidad del Gobierno de Lula da Silva, referente histórico de la izquierda brasileña, y la propuesta encabezada por Flávio Bolsonaro, representante de la derecha y miembro de una de las familias con mayor protagonismo en la política del país durante los últimos años.
El resultado determinará si Lula consigue mantenerse en el poder por un nuevo período o si la oposición logra recuperar la Presidencia mediante la candidatura del senador, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Lula busca un nuevo mandato y apela a las conquistas sociales
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva acudió a votar durante la mañana en una escuela de São Bernardo do Campo, municipio vecino a São Paulo, donde construyó buena parte de su trayectoria como dirigente sindical antes de convertirse en una de las figuras más influyentes de la política brasileña.
Lula depositó su voto aproximadamente a las 10:02 horas locales (13:02 GMT) en la escuela estatal João Firmino Correia de Araújo, ubicada en una localidad estrechamente vinculada con sus primeros años de actividad política.
Después de participar en la votación, el mandatario destacó el papel de la movilización ciudadana durante la campaña y afirmó que el pueblo salió a las calles para «defender sus conquistas», en referencia a los logros que su sector político considera alcanzados durante sus períodos de gobierno.
Flávio Bolsonaro representa la apuesta de la derecha
En el otro extremo de la contienda se encuentra Flávio Bolsonaro, senador y candidato presidencial que busca llevar nuevamente a la derecha al principal cargo político de Brasil.
Su candidatura se apoya en el respaldo de sectores conservadores y de ciudadanos que buscan una alternativa al proyecto encabezado por Lula. Su apellido también constituye un elemento central de la campaña, debido a la influencia que su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, mantiene entre una parte importante del electorado brasileño.
La posibilidad de una victoria de Flávio Bolsonaro abre un escenario de cambio político que podría modificar las prioridades del Ejecutivo en materias como seguridad pública, política económica, programas sociales y relaciones internacionales.