
Estados Unidos conmemora este viernes el 25 aniversario de los peores atentados terroristas perpetrados en su territorio, una solemne fecha marcada por la ausencia del presidente Donald Trump, tensiones políticas y la polémica presencia del actual alcalde neoyorquino.
En un sur de Manhattan blindado por la policía, los familiares de las víctimas comenzaron la emotiva lectura de los nombres de los fallecidos, acompañada por el tradicional repique de campanas que marca los momentos clave de la tragedia de 2001.
Mientras el presidente Trump optó por encabezar los actos conmemorativos en el Pentágono —también atacado por la red yihadista Al Qaeda—, la Zona Cero de Nueva York reunió a una destacada representación de la política nacional.
El vicepresidente JD Vance asistió junto a cuatro exmandatarios: los demócratas Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton, y el republicano George W. Bush, quien gobernaba durante los atentados. Sin embargo, el centro de la controversia política recayó en Zohran Mamdani, de 34 años, el primer alcalde musulmán de la ciudad en prestar juramento sobre el Corán.
La presencia de Mamdani desató el rechazo de sectores conservadores. Figuras como el exalcalde Rudy Giuliani se declararon ofendidos, mientras una petición con más de 100,000 firmas cuestionaba al regidor por su militancia en los Socialistas Democráticos de América y su abierta postura crítica hacia Israel.
El clima se tensó aún más esta semana cuando el alcalde anunció la desclasificación de miles de documentos que, según afirma, demuestran que las autoridades ocultaron la extrema toxicidad del aire tras el colapso de las Torres Gemelas. Cabe destacar que, además de las 2,977 víctimas mortales del 11-S, más de 9,400 personas han fallecido en los años posteriores debido a enfermedades derivadas de la exposición a sustancias tóxicas. «La gente enfermó porque los dirigentes le mintieron al asegurarle que podía respirar sin peligro», aseveró Mamdani.
A 25 años de los ataques, cuando se calcula que unos 100 millones de estadounidenses no habían nacido o eran muy pequeños para recordarlos, los actos conmemorativos enfrentan un nuevo desafío: la transmisión histórica.
Instituciones como el Museo y Memorial del 11 de Septiembre han volcado sus esfuerzos en programas educativos con testigos directos, buscando que las nuevas generaciones comprendan la magnitud de una tragedia que redefinió la historia moderna de Estados Unidos. Paralelamente, grupos de inteligencia alertaron sobre la difusión de propaganda por parte de Al Qaeda utilizando la figura de Osama bin Laden, recordando que la amenaza del extremismo sigue bajo la mira de los organismos de seguridad.