
Un incremento sostenido de muertes autoinfligidas se registra en Centroamérica, con especial impacto en Honduras, Costa Rica y Nicaragua, en medio de sistemas de salud mental limitados y la ausencia de estrategias integrales para su prevención, según datos regionales recientes.
Las Américas son la única región del mundo donde las tasas de suicidio han aumentado en las últimas dos décadas, con un crecimiento del 17% entre 2000 y 2021, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que reporta más de 100,000 muertes en 2021 y alrededor de 65,000 anuales en América Latina y el Caribe.
En el caso de Honduras, los registros reflejan casi 4,400 muertes en la última década, con un promedio cercano a una muerte diaria en algunos periodos, mientras autoridades académicas y organismos de derechos humanos advierten que el suicidio ya figura entre las principales causas de muerte violenta en el país, evidenciando una tendencia al alza en la región.