
La tragedia que nos ocasionó el Huracán Mitch es una lección de la que los hondureños aprendimos poco. No fué una tragedia dimensionada como de manera mal intencionada lo hacen creer algunas personas por razones personales. Fue peor de lo que las imágenes pudieron captar en su momento. Los datos que podemos rescatar de lo que vimos y computamos aquel dia, los vivimos en carne propia, son datos estremecedores que no los quisiéramos volver a experimentar. En lo personal tomé una de las peores decisiones de mi vida. Nos tocaba murdanos del local donde alquilabamos, desde que nacimos como noticiero Abriendo Brecha, pasa pasarnos al edificio Torreliberta, que aun estaba en construcción. Y miren que puntería: escogimos un día como hoy en el 1998 para mudarnos, sin saber que lo haríamos bajo laintensa lluvia del huracán.
El 29 de octubre de 1998 no fué el viento lo que mató a muchos hondureños, fue la lluvia etremecedora de tres dias. Nos llovieron 900 metros de lluvia en ese lapso, el equivalente a 6 meses de lluvia que nos cayeron en 72 horas. Oficialmente se registraron 5657 muertos, 8052 personas desaparecidas(nunca encontradas, 12 mil personas heridas, para un millón y medio de personas damnificadas, uno de cada 4 hondureños quedó en la calle, decenas de puentes de todo tipo quedaron destruidos, el 70% de la red vial destruida y casi el 75% de las cosechas se perdieron. El espinazo productivo del país quedó hecho trizas. La capital de la república quedó partida, el río Choluteca que era un riachuelo de poca agua subió 10 metros, arrasó con la colonia Soto, daño la residencial Colonia El Prado, semi destruyó el sector de la Guadalupe y barrio Morazán, dejando marcas indelebles que todavía se pueden ver en los pilares de los puentes de Tegucigalpa.

El Mitch fué una gran tragedia, de enormes repercusiones, tanto que el gobierno de Carlos Flores fue rebasado, porque como es natural, ningun gobierno está preparado para enfrentar una tormenta con tanta agua como el huracán Mitch. No hubo capacidad para enfrentar los daños, lo que al principio pudo ser minimizado por malas apreciaciones que hacen los ignorantes, se debió a que en ese año todavía no se tenía una comunicación como ahora. No existía un organismo como COPECO, lo que existía era una comisión de contingencias equipada con muy pocas herramientas. Quizás la falla más visible del gobierno de Carlos Flores en aquel momento fue la centralización de la ayuda internacional en un solo aparato del gobierno que terminó generando desconfianza.
Lo cierto es que, aunque hubo apoyo internacional, la hubo pero con dos caras. EEUU mandó la «operación fuerte» con centenares de soldados,y helicópyeros que rescataron personas de los techos de Choluteca y varios lugares. La ayuda de México fué sobresaliente, España y Japón enviaron mucha ayuda y lo mismo Taiwán. Cuba como de costumbre mandó muchos médicos que se quedaron años en las montañas cumpliendo misiones más politicas que médicas. La ayuda de Suecia fué más papel que tafetanes, los donantos suecos prometieron millones de dolares para la reconstrucción que al final apenas llegó en un 40% de lo que habían ofrecido. Lo demás fueron préstamos condicionados o reprogramaciones de deuda. Esta es la verdad de la ayuda internacional para Honduras en el Mitch, el resto fueron puras pamplinas, ayuda invisible, puro cacareo, pero sin huevos.
El presidente Carlos Flores se quejó con toda la razón del mundo. «muchos prometieron pero pocos fueron los que cumplieron y desembolsaron». Y lo que llegó, una parte se perdió en la burocracia del FONAC y la burocracia de ciertas ONGs aprovechadas, organizaciones que nacieron para el Mitch y desaparecieron al año siguiente. Podemos resumir con toda franqueza que las autoridades de gobierno no fueron eficientes al inicio de la tragedia, pero lo hicieron mucho mejor después, por la presión de la opinión pública. El ejército hondureño hizo lo que pudo, porque entonces carecía del equipo necesario. La alcaldía de Tegucigalpa a cargo de César Castellanos, lo que mejor hizo fue abrir albergues en el Estadio Nacional. Cuando el alcalde intentaba monitorear los daños desde el aire, sucumbió en una tragedia áerea que le costó la vida a él y su pequeña triupulación en el diminuto helicóptero en que viajaban.
El gran fallo detectado en aquel momento es que no había un sistema de prevención, no se evacuó a tiempo a pesar de la alerta del Centro de Huracanes de Miami desde el 26 de octubre. Lo lamentable es la corrupción que se denunció en los medios en el proceso de reconstrucción, uno de los casos denunciados el de un puente y contratos de carreteras mal concedidos. La gran lección fué la heoicidad de muchos hondureños, vecinos rescatando a sus vecinos con lazos, lanchas hechizas, mujeres haciendo ollas comunes de comida por meses, el hondureño de a pie se comportó de lo mejor. La conclusión es que aprendimos muy poco de la tragedia del Mitch. Por lo menos aprendimos a hacer el sistema de alerta temprana que salvó muchas vidas en el paso de los huracanes ETA e IOTA en 2020.
Lo que no aprendimos: es no construir en las orillas de los ríos, hoy la colonia Soto y la Betania están más pobladas que en 1998. No aprendimos a no deforestar, el Mitch nos golpó fuerte porque las cuencas estaban peladas y hoy esas mismas cuencas estan todavía más peladas. No aprendimos a tener reservas, seguimos viviendo al dia con la infraestructura. A 29 años del Huracán Mitch, la tragedia nos dejó la lección más demoledora: muchos hondureños no sufrieron más por el huracán, sufrieron porque la pobreza los obliga a vivir dondo el río los puede arrastrar. Y 29 años después, viven retando a la muerte, viviendo en los mismos lugares donde el agua los puede ahogar. Asi son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 29 de octubre 2026